Por aquí andaré compartiendo todo aquello que de alguna manera u otra me conmueva, me despierte, me enseñe o me nutra allá en lo profundo de mi corazón. Sed bienvenidxs a él
domingo, 31 de enero de 2021
El hechizo del Alambique
martes, 26 de enero de 2021
La Indiferencia
La indiferencia duele,
es compleja de entender.
A menudo me pregunto: ¿Qué se gana con ella?
Siento que es una especie de tortura,
para quien la ofrece y quien la padece
¿Qué sentido tiene pues?
¿Dónde nace? que información contiene tal semilla?
¿Qué nobleza humana merece ser reconocida cuando no se sostiene en los cimientos de la ternura?
Quizás cuando aprendamos a caminar más allá,
mirando y aceptando las máscaras
con las que evitamos la fragilidad y vulnerabilidad
podremos descubrir los velos del amor que guían al corazón
y rendirnos a él.
Surya
Aprender a darle espacio a nuestra propia vulnerabilidad
Aprender a darle espacio a nuestra propia vulnerabilidad, a cultivar una actitud de autocuidado y aprecio de quienes somos y del sendero que andamos recorriendo en cada presente.
Un niño jugando se cae y llora, su madre amorosamente se acerca y lo protege. Un ser cercano y querido fallece y nos sentimos tristes. Nos enfermamos y sentimos malestar físico y emocional y anhelamos más que cualquier otra cosa recuperar nuestra salud. Reconocemos que la persona que partió deja un espacio vacío en nuestras vidas y al mismo tiempo nos deja una enseñanza: que esta vida es muy valiosa y breve como para vivirla con trivialidad.
Dolor, enfermedad y muerte... sin duda la vulnerabilidad es parte innegable de nuestra condición humana.
La vulnerabilidad es un territorio que puede parecernos agreste y lúgubre, sin embargo, está repleta de riquezas y esperando ser reveladas: nuestra compasión, nuestra capacidad de empatizar y acompañar a los demás, nuestra capacidad de estar plenamente presentes, depende en gran medida, en aceptar primero nuestra condición vulnerable, pues a partir de este reconocimiento, desarrollamos la posibilidad de ser genuinos y estar con el corazón abierto con los demás.
La vulnerabilidad nos permite conectarnos con nuestra humanidad compartida, sin tratar de ocultarla ni tampoco exagerándola: tenemos la oportunidad de observarla en su dimensión justa, y en ese momento tocar nuestra naturaleza más profunda.
Atender a aquello que nos hace sufrir en un contexto de cuidado, puede ser transformador. Reconocer nuestras ansiedades, miedos y vergüenzas, darnos permiso para sentir estas emociones incómodas, y con la práctica de la atención plena poder cuidar y aceptarnos a nosotros mismos. Podemos sentir nuestro dolor físico o emocional, y podemos decir respetuosamente: te honro y decido darme un momento para que te manifiestes. Con la práctica de prestar una atención amable, podemos no negar ni ocultar nuestros dolores y abrir un espacio de aceptación para aquello que nos esté ocurriendo. Optar por no huir del dolor ni exagerarlo, dándonos el tiempo, espacio y calidez que necesitemos, reconociendo nuestra vulnerabilidad, podemos practicar la compasión hacia nosotros mismos y hacia los demás.
Entrar en contacto con nuestra vulnerabilidad requiere de coraje. Es más fácil negar o desconocer nuestra naturaleza vulnerable, privilegiando así la apariencia sólida y fuerte. Contactarnos con nuestra vulnerabilidad implica realizar un ejercicio de honestidad, asumir riesgos y afrontar el terror de ser dañados. Al entrar en contacto con lo que nos hace vulnerables, también estamos en contacto con lo que nos hace sensible y empáticos, que al igual que los demás seres, anhelamos vivir en paz, sentirnos reconocidos y validados, y tener una buena vida.
Reconocernos como vulnerables no es lo mismo que ser débiles, y esta confusión puede llevarnos a no aceptar quienes somos y querer ocultar nuestra condición. La debilidad está asociada más bien a una actitud temerosa de huida y de no afrontamiento ante la experiencia. En cambio, entrar en contacto con la propia vulnerabilidad requiere de valentía, aceptar que no somos ni superhombres, ni supermujeres, sino más bien somos seres humanos, seres sensibles, complejos y contradictorios.
Detenernos y darnos un espacio para apreciar quienes ya somos y no a una imagen de nosotros mismos es un valioso paso para encontrar un genuino bienestar.
La vulnerabilidad está asociada a nuestra sensibilidad a reconocer en nuestra experiencia que somos seres transitorios e impermanentes (que podemos sufrir, podemos enfermarnos, y que más temprano o más tarde también moriremos), por lo tanto, nos hacemos un flaco favor a nosotros mismos si gastamos nuestro valiosos tiempo y energía ocultando nuestra condición vulnerable. Podemos tomar la decisión hoy de comenzar a acogerla compasivamente y entrar en contacto con ella, para desde allí tener la posibilidad de ser más conscientes de nosotros mismos, reconociendo el tesoro que es el estar vivos, tener salud y tener la capacidad de expresar afecto y aprecio por nosotros mismos y por quienes nos rodean.
Estar abiertos a nuestra propia vulnerabilidad, sin buscar enmascararla, reconociendo los aspectos en los que nos sentimos vulnerables y darnos el permiso y el tiempo para acogerlos, para cuidarlos y no ocultarlos es una invitación para reconocer lo que nos hace más humano y nos conecta con nosotros y con la vida de una forma más autentica, amorosa y compasiva.
(Transcrito por Loli García del círculo de Presencia Plena, Conciencia Abierta)
sábado, 23 de enero de 2021
La hiperconectividad que nos hace esclavos y y nos ofrece una imagen que no es real de la libertad.
Hace unos días leía a Byung Chul-Han, filósofo alemán de origen coreano, invitando a rebelarse contra el capitalismo digital, Han no tiene móvil, no viaja (algo que no comparto cuando critica el turismo, porque a mi algo que me rencanta es hacer turismo y viajar, y no concibo acertada su filosofía sobre esta esfera, pero hay otros matices de su pensamiento que si comparto, como la mirada detractora al mundo digital y nuestro pésimo uso de él) su atención está puesta en la música analógica y en el cultivo de su "huerto secreto", dice que cuidar de su huerto le ayuda a alejarse de su propio ego, "aprendo lentamente qué significa brindar asistencia, preocuparse por otros" así lo trasmite él. En cierto modo cree que recuperar la belleza original es en definitiva una postura política.
"El diagnóstico de Han no es de difícil acceso: el poder en la era digital no es represor, es seductor. Nos invita a opinar, a participar, a exhibir. Pero apretar con el dedito al "me gusta", tan ufanos, es en realidad "una ilusión de libertad". Según el pensador afincado en Berlín, hemos interiorizado la represión del sistema. Cada cual se convierte en "emprendedor de sí mismo" e intenta "optimizarse". Y si no logra un éxito decente, se culpa a sí mismo y se avergüenza".
"En la comunicación analógica tenemos, por lo general, un destinatario concreto, un interlocutor personal. La comunicación digital, por el contrario, propicia una comunicación expansiva y despersonalizada, que no precisa interlocutor personal, mirada ni voz"(extraido de El Periódico)
No sé cuantos años ando en la redes, un porrón, la verdad, empecé con Facebook y es la única red que he mantenido hasta que comenzamos el confinamiento en Marzo del 2020, (la vida por aquel entonces no me daba para más, solo pensar en tener Twitter, Instagram u otra red me estresaba) en este momento tomé una cuenta de Instagram que mi hijo Nado se creó con mi teléfono sin que me diera cuenta, como andaba abierta esta cuenta y sin utilizar, (porque no quería que con 10 años empezara a estar ya "entre redes" y no le permití seguir con esa cuenta creada) la cambié de nombre y empecé a subir fotos de flores, de campo, naturaleza, de plantas medicina, de mi huerta, de los ungüentos que hago... en fin, comencé a subir todo aquello que no suelo apenas hacer mención por Facebook y que es una parte muy latente en mi. Me está gustando este mundo Instagram porque he podido conocer páginas de permacultura y agroecología de gente muy rebonica que te enseñan pequeños secretos de este mundo desde una visón experimental propia, que no de libro y eso me rencanta. No sé hasta cuando permaneceré, pero de momento, estoy a gusto y la verdad es que me lleva menos tiempo que el face.
El face lo creé en aquellos tiempos, sobre todo, porque podía estar más conectada a mis compañerxs de formaciones de Valencia y otros lugares y me gustaba hacer intercambios con ellxs a través de la red, estaba informada de cursos o talleres relacionados con mi profesión o con la naturaleza, el arte, teatro, plantas medicinales, árboles, recetas, pan, el mundo rural movimientos de transición, la agroecología o la permacultura, también porque podía leer artículos muy interesantes de estas especialidades que conectan conmigo y mis anhelos de conocimiento. A temporadas he desconectado por necesidad de desconectar de tanto estímulo y contenidos, por un mes, dos y hasta tres o cuatro meses o más del face, y la verdad es que me he sentido siempre genial, porque no es que le dedique mucho, mucho tiempo, pero cuando entras, sin querer, se te va ya una hora como min en mirar aquí y mirar allá, sobre todo porque suelo ser yo quien mantiene activa la página de La Red Integral Almansa y a menudo hago publicaciones aquí relacionadas con vertientes de pensamiento vinculas al alma grupal de la RIA, aunque a veces siento reduccionista una sola mirada, la mía, llevo tiempo animando a algunxs componentes de la red para que hagan también ellxs publicaciones ... y pueda ser más integral, a ver si van atreviéndose...
Ahora ando de nuevo intentado distanciarme de Facebook, por diferentes razones, y también tengo unos cuantos libros que quiero leer y el tiempo que le dedico a las redes quiero dedicarlo a leer y a otros menesteres. Es cierto que hay algo que te engancha, quizás porque aún no hemos aprendido a abrazar y amar esa soledad profunda que nos araña cuando queremos escapar de ella, pero cuando nos permitimos parar sin huir de nosotrxs mismxs, podemos disfrutar y disfrutarnos en los dones que hay en cada momento presente.
Es que parece que si no muestras tus talentos al mundo, no los posees, o el mundo no los reconoce de forma digna, y esto es de locxs!! Me nos mal que muchxs aún recordamos que la validez te la tienes que ofrecer tú , no nadie más, que cuando empiezas a creer en ti y en tus infinitas posibilidades, no te importa tanto exhibirlas o no, en cualquier red, si no que, lo haces por compartir con el mundo alegría, sentimiento, belleza, emoción, empatía, aprendizajes... no reconocimiento.
Pero estoy totalmente de acuerdo con esto que expresa Han:
"Ser ya no es importante si no eres capaz de exhibir lo que eres o lo que tienes. Ahí está el ejemplo de Facebook, para capturar la atención, para que se te reconozca un valor tienes que exhibirte, colocarte en un escaparate"
Ahí andamos como sociedad, aprendiendo a manejarnos en esta era digital sin que perdamos nuestro ADN de humanidad en las relaciones auténticas con nosotrxs mismxs, con lxs demás y con el mundo verdadero, el de las formas y materia, y el virtual.
"La gente se vende como auténtica porque “todos quieren ser distintos de los demás”, lo que fuerza a “producirse a uno mismo”. Y es imposible serlo hoy auténticamente porque “en esa voluntad de ser distinto prosigue lo igual”. Resultado: el sistema solo permite que se den “diferencias comercializables”.
“Ser observado hoy es un aspecto central de ser en el mundo”. El problema reside en que “el narcisista es ciego a la hora de ver al otro” y sin ese otro “uno no puede producir por sí mismo el sentimiento de autoestima”. El narcisismo habría llegado también a la que debería ser una panacea, el arte: “Ha degenerado en narcisismo, está al servicio del consumo, se pagan injustificadas burradas por él, es ya víctima del sistema; si fuera ajeno al mismo, sería una narrativa nueva, pero no lo es.
No he nombrado nada de las comunicaciones WhatsApp, Telegram, Messenger... , puede dar para otra entrada del blog, de momento, personalmente ando aprendiendo también a manejarme de forma saludable con ellas, a veces lo consigo, otras no, ya que para el trabajo de las terapias y masajes me contactan por este medio... pero aún así intento hacer ayunos del móvil, por horas, incluso a veces por días y es regenerador soltar esa dependencia!
Termino esta entrada reseñando la importancia del tiempo, necesitamos ser menos productivos, trabajar menos, o mejor, tragozar más, disponer de tiempo para contemplar, sentir, jugar, reír, crear...
"Bajo la presión de tener que trabajar hoy nos hemos olvidado de cómo se juega. El ocio sólo sirve hoy para descansar del trabajo. Para muchos el tiempo libre no es más que un tiempo vacío, un horror vacui. Tratamos de matar el tiempo a base de entretenimientos cutres que aún nos entontecen más. El estrés, que cada vez es mayor, ni siquiera hace posible un descanso reparador. Por eso sucede que mucha gente se pone enferma justamente durante su tiempo libre. Esta enfermedad se llama leisure sickness, enfermedad del ocio. El ocio se ha convertido en un insufrible no hacer nada, en una insoportable forma vacía del trabajo. Incluso el juego ha sido absorbido hoy por el trabajo y el rendimiento. El trabajo se ludifica. Es decir, las ganas que todos tenemos de jugar se ponen al servicio del trabajo, que las explota y saca partido de ellas. Suponiendo que aún quede un entretenimiento al margen del trabajo, se ha degradado a una mera desconexión mental, que es cualquier cosa menos buen entretenimiento. Tenemos la tarea de liberar el juego del trabajo. La sociedad futura será una sociedad del juego"
"El tiempo laboral se ha totalizado hoy convirtiéndose en el tiempo absoluto. Realmente deberíamos inventar una nueva forma de tiempo. Si resulta que nuestro tiempo vital o la duración de nuestra vida coincide por completo con el tiempo laboral, como en parte está sucediendo ya hoy, entonces la propia vida se vuelve radicalmente fugaz. Yo contrapongo al tiempo laboral el tiempo festivo. El tiempo festivo es un tiempo de ociosidad, que hace posible recrearse y permite una experiencia de la duración. El tiempo festivo es un tiempo en el que la vida se refiere a sí misma, en lugar de someterse a un objetivo externo. Deberíamos liberar la vida de la presión del trabajo y de la necesidad de rendimiento. De lo contrario la vida no merece la pena vivirla".(fuente LT La Tercera)
"Vivimos en una época de conformismo radical: la universidad tiene clientes y solo crea trabajadores, no forma espiritualmente; el mundo está al límite de su capacidad; quizá así llegue un cortocircuito y recuperemos ese animal original”
Byung Chul-Han
Surya
sábado, 2 de enero de 2021
Un SÍ total a la vida, sea cual sea la forma que tome
A veces queremos, en momentos como los del inicio del año, que sucedan cosas nuevas en nuestra vida. Formulamos intenciones, elaboramos peticiones, damos rienda a nuestros deseos y nos proponemos cambios por los que apostamos con nuestra mejor voluntad. Nos ponemos manos a la obra convencidos de que, con un poco de esfuerzo, vamos a soltar de un plumazo la pesadez de lo conocido.
Es posible que nuestras peticiones de Año Nuevo sean ahora más espirituales o sutiles. Quizás ya nos hayamos dado cuenta de que las cosas o consecuciones materiales no nos llenan y nos propongamos cambiar nuestros patrones, ensayar nuevas actitudes, ser conscientes, vivir en el presente, estar llenos de alegría, no enfadarnos, no cultivar pensamientos de temor, mantener la calma, abrirnos a la abundancia...
Y, sin embargo, puede que pronto empecemos a decepcionarnos... las cosas no parecen reflejar en seguida nuestras ansiadas expectativas. Henos aquí, ya el primer día del año, repitiendo historias que no creíamos que volverían a darse, inmersos en actitudes que pensábamos que desaparecerían, intentando ser amables sin conseguirlo, sintiendo ansiedad en las mismas situaciones... y peleándonos con nosotros mismos quizás por haber "fallado" de nuevo, tratando de corregirnos ante la frustración de seguir experimentando lo que ya no queremos.
¿No será que, aunque hayamos cambiado los objetos que deseamos por otros más espirituales nos seguimos moviendo en la misma perspectiva?
Quizás, inmersos en la inercia de pedirle cosas al universo, a la vida, al año nuevo... aún no se nos ha ocurrido plantearnos... ¿Y yo, qué le doy a la vida, al año nuevo? Y más concretamente: ¿Qué le doy a este instante, siempre nuevo, el único en el que estoy viviendo?
Quizás sea ya tiempo de comprender que los verdaderos cambios que anhelamos no tienen que ver con las cosas que pasan (incluyendo en ellas lo que pensamos, sentimos, hacemos o decimos).
Desde nuestra vieja perspectiva condicionada, pedir es lo que sabemos, ya que hay un implícita sensación de carencia que nos mueve a buscar llenarnos como sea, esforzándonos por ello. Queremos que pasen cosas o que dejen de pasar otras, para sentirnos contentos, realizados o llenos.
Pero... ¿y si lo realmente nuevo fuera ofrecer a lo que pasa una nueva perspectiva, la del cielo? Sí, esa que le ofrece al sol a cada momento: total presencia, amor, aceptación. Incluso darles a esos frustrantes intentos de cambiarnos por dentro, lo que en realidad necesitan: el amor de sabernos completos, de no depender de que las "cosas" cambien. Estas son hijas de un condicionamiento que no siempre sabemos ni podemos controlar con nuestros voluntariosos intentos.
El miedo, la frustración, el desconsuelo, el vacío, el desamor, la soledad o la tristeza, la torpeza de nuestros intentos, el dolor de no conseguirlo... no están pidiendo más esfuerzo, no están pidiendo corrección ni censura. Quizás sólo esperan una nueva respuesta, una nueva mirada, quizás sólo anhelan Amor.
No el amor meloso de la sentimentalidad aprendida, sino Amor radical, una nueva perspectiva. Un SÍ total a la vida, sea cual sea la forma que tome. Presencia incondicional, que abraza con ternura cada instante, incluyendo nuestros "fallidos intentos". Ese Amor es lo que somos y no depende de ninguna modificación ni consecución en el mundo de la forma para darse en abundancia. Cada momento es una oportunidad para derramarse, secando con su calidez la lágrimas de la impotencia, suavizando y envolviendo la dureza de la mente que exige cambios en las formas sin nunca cuestionarse a sí misma.
Ese Amor no juzga: contempla los juicios en su insubstancialidad, dejando que se muevan como hijos de una vieja mentalidad.
¡Qué alivio, quitarnos de encima el peso de tener que conseguir que las situaciones o experiencias cambien para sentirnos plenos! ¡Qué descaso, poder permitirnos que las cosas sigan aún moviéndose como lo hacen sin tener que regañarnos ni regañarle al mundo por ello! O, si el regaño sucede, ofrecerle también a él el abrazo que necesita sin saberlo...
Quizás sea ya el momento de dejar de pedir que sucedan cosas en el Año Nuevo y decidirnos a darle a todo lo que sucede una nueva respuesta, la que está esperando desde el inicio de los tiempos. La respuesta que, precisamente, no requiere tiempo y que siempre estuvo disponible en nuestro corazón: AMOR, no separación, abrazo, espacio, intimidad en nuestros adentros... el poderoso cambio de perspectiva que aguardaba en silencio.
Dora Gil
viernes, 1 de enero de 2021
Noche Vieja y Año Nuevo del 2020
Nochevieja, día que he solido celebrar en tribu, con perSanas a las que amo.
Este año sentía que quería quedarme por aquí, por la sierra del segura, al término del Regazo de Sanación que ofrecí estos tres días cerca de Yeste, ya que hacía el viaje para estas tierras y mis hijos pasaban la nochevieja con su padre, me apetecía terminar y empezar el año en la naturaleza, caminando, respirando un buen prana y disfrutando de mi.
Hablando con mis queridos amigxs María Ángeles y Pedro, me dijeron que ellos también querían quedarse por allí, ya que también asistieron al regazo de sanación.
Así que alquilamos dos habitaciones en Riópar y nos vinimos de Yeste para aquí.
Aunque me había hecho a la idea de quedarme yo sola, también me encantó la idea de compartir unos días más con ellos por estos bellísimos parajes, ya que los considero hermanxs de camino y familia de luz, con los que comparto muchas cosas verdaderas en mi cotidianidad, para mi son círculo de regazo de amor, de respeto, de libertad, de generosidad, de apoyo y sostén en muchos sentidos.... de AMOR, son sencillos y verdaderos, trasparentes y sinceros, valores que yo también cultivo y admiro en la vida.
Hoy, día de nochevieja hemos hecho una chulada de ruta senderista, casi no nos hemos encontrado a nadie, estaba todo nevado, precioso, precioso, hemos caminado unas cuantas horas disfrutando muchísimo de cada paso, descubriendo el sonido amable de la nieve en nuestros pies, las montañas acunando nuestras miradas, las águilas y buitres volando cercanos a nosotrxs, como si estuvieran enviándonos su presencia y cuidado, el sol filtrándose entre los árboles y ofreciendo esa luz especial entre el manto blanco brillando con pureza... sin prisas, saboreando cada tramo, sintiendo el latido del corazón en sintonía con el de la madre tierra, a ratos en distancia unxs de otrxs, gozando también del silencio...
Al finalizar la ruta aún quedaba sol y decidimos y a ver la puesta de sol a Riópar Viejo, para agradecer su luz y vida que nos ofrece cada día, y allí nos esperaba un delicioso regalo sin esperarlo, una familia estaba allí arriba, donde nosotrxs queríamos ver la puesta de sol, la madre, el padre y dos hijos, el papá estaba tocando la gaita, enseñándole a su hijo primogénito pausas y estrategias de gaiteros, su hijo andaba también con una hermosa gaita en manos, parecía que estábamos en Irlanda, o en algún lugar mágico con raíces celtas, y donde surgía todo este escenario era un cementerio abierto en la cima de una montaña verde, y abajo de él casas construidas en el pueblo, me encantó esta cercanía con la muerte, de forma unida, vida y muerte sin separación, desde el respeto profundo a quienes dejaron sus semillas a esta existencia y ya partieron de nuevo de regreso a casa. No podría expresar con palabras las sensaciones, sentimientos y emociones que moraron y aún lo hacen en mi corazón, algo que se vive desde esferas sutiles y mágicas no se puede alcanzar describirlas con palabras, porque es una fuente de amor infinito que no tiene racionalidad y por lo menos para mi, me cuesta trasmitir tanta profundidad. Ha sido infinitamente maravilloso, como si unas memorias ancestrales y de fusión con la tierra insuflara aire a nuestra Alma.
Pero es que luego se abrió la iglesia que había al lado de donde estábamos, casi para nosotrxs, porque el casero de Moisés, (el gaitero), tenia las llaves de dicha iglesia, este hombre mayor llamado Miguel nos estuvo hablando desde la mirada más esotérica de la historia de dicha iglesia, hablaba de María Magdalena, los Templarios... cositas que también se nombran en los evangelios apócrifos, pero que han sido ocultadas durante siglos por la entidad eclesiástica más dogmática, ha sido un gustazo escucharlas allí, escuchar su historia desde alguien que la vivó desde niño, una perSana que denotaba un abundante pensamiento crítico y trasparencia en su trasmisión.
Antes de salir, Moisés quiso comprobar la acústica de esta peculiar iglesia y ofreció al lugar y a quienes estábamos allí, o sea a su familia, a Miguel y nosotrxs su magia gaitera, una aventura impregnada de mucha belleza y cercanía, fue como un reconocimiento de almas en un lugar sacro. Además tuve una delicada conexión con mi madre, la he sentido cercana a mi, he sentido su presencia y he visto sus mensajes sonriéndome. Agradecida.
Regresamos de noche ya para el hostal y cenamos de forma sencilla y humilde, mi hija, Iris me decía por WhatsApp que iba a cenar casa de sus abuelos ricos manjares, y estaba encantada ya que le satisface mucho el buen comer, pero yo le decía que yo ya ni necesitaba cenar, estaba tan, tan nutrida por el día que pasé, que poco me importaba ya la cena, aún así, celebramos esa humilde cena juntxs, María Ángeles, Pedro, (su marido) y yo en la habitación del hostal, luego tocamos las campanadas en una pequeña botella de cristal, a nuestro ritmo, quizás serían las 22h, jajajajjaja, que más dá! nombrando cada unx un deseo, como medicina para este planeta y los seres que lo habitan, lindo, lindo también desde esa sencillez y conciencia.
Un fin de año especial, de manera natural, que creo que no olvidaré así tan fácilmente.
Y como anoche andaba muy cansada ya para ponerme a escribir, aquí estoy, son las 8 de la mañana y está nevando, escucho con deleite a los gallos cantar, he subido la persiana de mi habitación y me encontré con esta sorpresa, está todo precioso, envuelto con ese velo blanco y luminoso.
Esta mañana queríamos ir a caminar por el nacimiento del Rio Mundo, veremos si podemos ir con tanta nieve, sea como sea me rindo a lo que la vida disponga para este día. Escucho, confío y me dejo ser guiada.
Queríamos volver para casa esta tarde, quien sabe si podremos salir de aquí con el coche, lo mismo hasta nos tenemos que quedar más días por estas tierras que tan bien nos han acogido, sea como sea me siento tranquila y en paz, llena de amor y alegría, habitando mi casa, la de mi corazón en este momento presente tal cual es.
RECUERDA QUE SOLO SERAS FELIZ SI APRENDES A RECREARTE EN LA BELLEZA Y LA ARMONIA QUE SE ENCUENTRAN MAS ALLA DE NUESTRAS ILUSORIAS VOLUNTADES.
RECUERDA QUE TU SITIO ESTA AQUI, EN ESTE PRECISO INSTANTE EN EL QUE LA VIDA SE DESPLIEGA EN TODO SU ESPLENDOR Y SE OFRCE AL DISFRUTE DE LA CONCIENCIA.
VICENTE SIMON
-
"Voy caminando en la noche, solamente la luna me guía a cada paso que adentro en el bosque voy convirtiéndome en mi sombra bus...
-
Todos somos misioneros de todos, Misión que no es proselitismo, sino reciprocidad Ayer leía esta entrevista que le han hecho reci...
-
Querida hermana, te acabas de ir y ya te estoy echando de menos. Después de estos días tan intensos e inesperados, cansada y devastada emo...
-
Nos tocan vivir tiempos de transición, tiempos que requieren de honestidad con nuestro propio sentir y valentía para accionar des...
-
Querido hermano, que días más intensos hemos vivido juntos estos días, verdad? respetaste tu ritmo y el tiempo necesario para acomodar tus...
-
Es domingo, en casa todavía duermen, aún siento esa calma especial que mora en cada domingo, estamos confinados en casa ya una semana, pero ...
-
Solsticio de verano y eclipse Junio 2020 (Imagen extraída del blog de Thaita) Bienvenida sea la fertilidad de la luz en este...
-
Terapia Presencial con Almendras No sé si todos los que me leéis habéis probado las delici...
-
(Subiendo al Peñón de Ifach, Calpe, a la entrada del túnel) "La mayoría de los seres humanos se han acostumbrado tanto a c...









