Hace unos días leía a Byung Chul-Han, filósofo alemán de origen coreano, invitando a rebelarse contra el capitalismo digital, Han no tiene móvil, no viaja (algo que no comparto cuando critica el turismo, porque a mi algo que me rencanta es hacer turismo y viajar, y no concibo acertada su filosofía sobre esta esfera, pero hay otros matices de su pensamiento que si comparto, como la mirada detractora al mundo digital y nuestro pésimo uso de él) su atención está puesta en la música analógica y en el cultivo de su "huerto secreto", dice que cuidar de su huerto le ayuda a alejarse de su propio ego, "aprendo lentamente qué significa brindar asistencia, preocuparse por otros" así lo trasmite él. En cierto modo cree que recuperar la belleza original es en definitiva una postura política.
"El diagnóstico de Han no es de difícil acceso: el poder en la era digital no es represor, es seductor. Nos invita a opinar, a participar, a exhibir. Pero apretar con el dedito al "me gusta", tan ufanos, es en realidad "una ilusión de libertad". Según el pensador afincado en Berlín, hemos interiorizado la represión del sistema. Cada cual se convierte en "emprendedor de sí mismo" e intenta "optimizarse". Y si no logra un éxito decente, se culpa a sí mismo y se avergüenza".
"En la comunicación analógica tenemos, por lo general, un destinatario concreto, un interlocutor personal. La comunicación digital, por el contrario, propicia una comunicación expansiva y despersonalizada, que no precisa interlocutor personal, mirada ni voz"(extraido de El Periódico)
No sé cuantos años ando en la redes, un porrón, la verdad, empecé con Facebook y es la única red que he mantenido hasta que comenzamos el confinamiento en Marzo del 2020, (la vida por aquel entonces no me daba para más, solo pensar en tener Twitter, Instagram u otra red me estresaba) en este momento tomé una cuenta de Instagram que mi hijo Nado se creó con mi teléfono sin que me diera cuenta, como andaba abierta esta cuenta y sin utilizar, (porque no quería que con 10 años empezara a estar ya "entre redes" y no le permití seguir con esa cuenta creada) la cambié de nombre y empecé a subir fotos de flores, de campo, naturaleza, de plantas medicina, de mi huerta, de los ungüentos que hago... en fin, comencé a subir todo aquello que no suelo apenas hacer mención por Facebook y que es una parte muy latente en mi. Me está gustando este mundo Instagram porque he podido conocer páginas de permacultura y agroecología de gente muy rebonica que te enseñan pequeños secretos de este mundo desde una visón experimental propia, que no de libro y eso me rencanta. No sé hasta cuando permaneceré, pero de momento, estoy a gusto y la verdad es que me lleva menos tiempo que el face.
El face lo creé en aquellos tiempos, sobre todo, porque podía estar más conectada a mis compañerxs de formaciones de Valencia y otros lugares y me gustaba hacer intercambios con ellxs a través de la red, estaba informada de cursos o talleres relacionados con mi profesión o con la naturaleza, el arte, teatro, plantas medicinales, árboles, recetas, pan, el mundo rural movimientos de transición, la agroecología o la permacultura, también porque podía leer artículos muy interesantes de estas especialidades que conectan conmigo y mis anhelos de conocimiento. A temporadas he desconectado por necesidad de desconectar de tanto estímulo y contenidos, por un mes, dos y hasta tres o cuatro meses o más del face, y la verdad es que me he sentido siempre genial, porque no es que le dedique mucho, mucho tiempo, pero cuando entras, sin querer, se te va ya una hora como min en mirar aquí y mirar allá, sobre todo porque suelo ser yo quien mantiene activa la página de La Red Integral Almansa y a menudo hago publicaciones aquí relacionadas con vertientes de pensamiento vinculas al alma grupal de la RIA, aunque a veces siento reduccionista una sola mirada, la mía, llevo tiempo animando a algunxs componentes de la red para que hagan también ellxs publicaciones ... y pueda ser más integral, a ver si van atreviéndose...
Ahora ando de nuevo intentado distanciarme de Facebook, por diferentes razones, y también tengo unos cuantos libros que quiero leer y el tiempo que le dedico a las redes quiero dedicarlo a leer y a otros menesteres. Es cierto que hay algo que te engancha, quizás porque aún no hemos aprendido a abrazar y amar esa soledad profunda que nos araña cuando queremos escapar de ella, pero cuando nos permitimos parar sin huir de nosotrxs mismxs, podemos disfrutar y disfrutarnos en los dones que hay en cada momento presente.
Es que parece que si no muestras tus talentos al mundo, no los posees, o el mundo no los reconoce de forma digna, y esto es de locxs!! Me nos mal que muchxs aún recordamos que la validez te la tienes que ofrecer tú , no nadie más, que cuando empiezas a creer en ti y en tus infinitas posibilidades, no te importa tanto exhibirlas o no, en cualquier red, si no que, lo haces por compartir con el mundo alegría, sentimiento, belleza, emoción, empatía, aprendizajes... no reconocimiento.
Pero estoy totalmente de acuerdo con esto que expresa Han:
"Ser ya no es importante si no eres capaz de exhibir lo que eres o lo que tienes. Ahí está el ejemplo de Facebook, para capturar la atención, para que se te reconozca un valor tienes que exhibirte, colocarte en un escaparate"
Ahí andamos como sociedad, aprendiendo a manejarnos en esta era digital sin que perdamos nuestro ADN de humanidad en las relaciones auténticas con nosotrxs mismxs, con lxs demás y con el mundo verdadero, el de las formas y materia, y el virtual.
"La gente se vende como auténtica porque “todos quieren ser distintos de los demás”, lo que fuerza a “producirse a uno mismo”. Y es imposible serlo hoy auténticamente porque “en esa voluntad de ser distinto prosigue lo igual”. Resultado: el sistema solo permite que se den “diferencias comercializables”.
“Ser observado hoy es un aspecto central de ser en el mundo”. El problema reside en que “el narcisista es ciego a la hora de ver al otro” y sin ese otro “uno no puede producir por sí mismo el sentimiento de autoestima”. El narcisismo habría llegado también a la que debería ser una panacea, el arte: “Ha degenerado en narcisismo, está al servicio del consumo, se pagan injustificadas burradas por él, es ya víctima del sistema; si fuera ajeno al mismo, sería una narrativa nueva, pero no lo es.
No he nombrado nada de las comunicaciones WhatsApp, Telegram, Messenger... , puede dar para otra entrada del blog, de momento, personalmente ando aprendiendo también a manejarme de forma saludable con ellas, a veces lo consigo, otras no, ya que para el trabajo de las terapias y masajes me contactan por este medio... pero aún así intento hacer ayunos del móvil, por horas, incluso a veces por días y es regenerador soltar esa dependencia!
Termino esta entrada reseñando la importancia del tiempo, necesitamos ser menos productivos, trabajar menos, o mejor, tragozar más, disponer de tiempo para contemplar, sentir, jugar, reír, crear...
"Bajo la presión de tener que trabajar hoy nos hemos olvidado de cómo se juega. El ocio sólo sirve hoy para descansar del trabajo. Para muchos el tiempo libre no es más que un tiempo vacío, un horror vacui. Tratamos de matar el tiempo a base de entretenimientos cutres que aún nos entontecen más. El estrés, que cada vez es mayor, ni siquiera hace posible un descanso reparador. Por eso sucede que mucha gente se pone enferma justamente durante su tiempo libre. Esta enfermedad se llama leisure sickness, enfermedad del ocio. El ocio se ha convertido en un insufrible no hacer nada, en una insoportable forma vacía del trabajo. Incluso el juego ha sido absorbido hoy por el trabajo y el rendimiento. El trabajo se ludifica. Es decir, las ganas que todos tenemos de jugar se ponen al servicio del trabajo, que las explota y saca partido de ellas. Suponiendo que aún quede un entretenimiento al margen del trabajo, se ha degradado a una mera desconexión mental, que es cualquier cosa menos buen entretenimiento. Tenemos la tarea de liberar el juego del trabajo. La sociedad futura será una sociedad del juego"
"El tiempo laboral se ha totalizado hoy convirtiéndose en el tiempo absoluto. Realmente deberíamos inventar una nueva forma de tiempo. Si resulta que nuestro tiempo vital o la duración de nuestra vida coincide por completo con el tiempo laboral, como en parte está sucediendo ya hoy, entonces la propia vida se vuelve radicalmente fugaz. Yo contrapongo al tiempo laboral el tiempo festivo. El tiempo festivo es un tiempo de ociosidad, que hace posible recrearse y permite una experiencia de la duración. El tiempo festivo es un tiempo en el que la vida se refiere a sí misma, en lugar de someterse a un objetivo externo. Deberíamos liberar la vida de la presión del trabajo y de la necesidad de rendimiento. De lo contrario la vida no merece la pena vivirla".(fuente LT La Tercera)
"Vivimos en una época de conformismo radical: la universidad tiene clientes y solo crea trabajadores, no forma espiritualmente; el mundo está al límite de su capacidad; quizá así llegue un cortocircuito y recuperemos ese animal original”
Byung Chul-Han
Surya