martes, 19 de agosto de 2025

¿Y si recuperamos la sabia costumbre de beber en botijo?







Hace unos meses me regalaron un botijo, un bonito y enorme botijo, que he de decir que hay que hacer brazos para poder empinártelo, jajajajaja, pero que hace un agua superfresca, lo tengo afuera en el porche y aunque haga calor el agua se mantiene fresquita, es el mejor frigorífico natural que conozco.
Cada vez que terminamos las clases de yoga y mindfulness ahí está el botijo para refrescarnos a todos!! siempre agradezco estos regalos sencillos y especiales, ofrezco mi gratitud a la bella alma que me lo regaló.

Poco después en uno de mis retiros formativos de cerámica en Cataluña compré uno más pequeño y accesible para casa, y aquí lo tenemos siempre presidiendo la mesa, a mano a toda persona que pasa y desea saciarse la sed, nos hemos acostumbrado a beber el agua de aquí de este ancestral objeto cerámico, y la verdad es que es una delicia, además de ahorrar electricidad y dejar de lado el consumo de tanto plástico, permitiendo mantener el agua fresca estamos rescatando esa conciencia ecológica de nuestros abuelas y abuelos.

El botijo es un objeto de cerámica construido por arcilla, un material poroso que permite la evaporación del vapor del agua, es decir, los botijos "sudan" el agua evaporada, manteniendo el agua restante fresca y a una temperatura en menor contraste con el ambiente, también se eliminan parte ese sabor mas duro que tienen alguna aguas del grifo. El fenómeno que se da en el botijo, para que lo podamos comprender bien es el mismo que sucede en nuestra piel cuando hace calor a través de nuestros poros sudamos para refrescar nuestro cuerpo, el botijo también suda a través de los poroso de la arcilla. Esto permite conservar el agua entre 5 y 10 grados por debajo de la temperatura ambiente, enfría el agua de forma natural, dando resultado un agua fresca, (que no fría como el frigorífico) que no es dañina.

Para curar un botijo yo lo lleno de agua y lo dejo un día entero con el agua dentro, al día siguiente lo vacío y lo lleno de nuevo con agua y le echo un chorrete de anís dulce, (para quitar cualquier tipo de sabor que pueda haber en el agua y cerámica) lo vuelvo a dejar otro día entero así, y al tercer día, lo vuelvo a vaciar y lo vuelvo a llenar solo con agua, como el primer día, y al día siguiente ya lo tenemos listo para utilizarlo. Hay quien hace este proceso en solo en dos días, a mi me gusta hacerlo así en tres y el día de en medio ponerle un poco de anís, os puedo asegurar que cuando lo utilizas no sabe nada en absoluto a anís.
 

El botijo forma parte de la historia y cultura mediterránea, es una pieza de ingeniería ancestral que permite conectarnos con nuestra tierra en todos los sentidos, la arcilla, las manos de un artesano... beber agua de botijo es una manera de respetar nuestra historia y artesanía.

A mi beber en botijo me conecta con algo especial, con mis raíces y con la tierra que también es raíz y sostén, me conecta igualmente con la sencillez, y con las manos de quien puso su tiempo y energía para construirlo, con los cuatro elementos, la tierra, con el agua, con el aire y el fuego que se requiere para hacer un botijo, algo tan sencillo y tan profundamente conectado a la vida.

Así que regalemos botijos, bebamos en botijos, y... ojalá volvamos a recuperar la costumbre de beber en botijo, sostenibilidad de la buena.

Loli, Surya.




domingo, 6 de julio de 2025

NUESTRA COSECHA DE ALBARICOQUES

 NUESTRA COSECHA DE ALBARICOQUES


 



Nuestra cosecha de albaricoques no es abundante en cantidad, pero si en sonrisa y gratitud.

Cuando mi madre enfermó mi padre no invertía ya tanto tiempo en cuidar de sus árboles, apenas sembraba nada en su huerta, su energía andaba en otras cosas que le generaba dolor y sufrimiento, y su "tierra" andaba algo más descuidada.

Al fallecer mi madre, mi padre rápidamente enfermó y al año murió también, fueron muy duras las dos pérdidas tan seguidas para mi, pero en la vida no hay seguridad o suelo bajo los pies como dice Pema Chodron, siempre ha sido así, aunque nos engañemos con que tenemos el control de todo, no es cierto, y la vida ya se encarga de sacudirnos esa idea de control. Lo único que nos queda es rendirnos a ella y confiar.

Pasaron unos dos años sin que nadie fuéramos a hacernos cargo de todos los arboles que mi padre plantó a lo largo de su vida, regábamos alguna vez, pero no fue suficiente para poder salvarlos de plagas por la debilidad que alcanzaron al no estar bien cuidados.

Cuando vinimos a vivir a Tierra Álmica, aquí, donde él plantó árboles y mi abuelo oliveras, la mayoría de los frutales que había, estaban muertos, un cerezo que era la joya de la corona le entró barrenilla y acabó con él, un nogal hermosísimo también, y la parra viejísima que tenia la pudimos salvar, aunque también le entró el mildiu, la pudimos salvar tratándola, así podría nombrar muchos árboles que en esos dos años que no se cuidaron y que fueron veranos muy muy duros de sequía murieron también.

Mi padre tenia la costumbre de guardar y usar muchos hierros para construir cosas, y para darle fuerza a otras, y otras tantas ni siquiera supimos para que servían, pero había en el terreno una cantidad enorme de hierros;  paredes como celosías gruesas de hierro, puntales viejos y ya inservibles, hierros de todos los tamaños y grosores... etc.

Ya después de fallecer él, cuando comenzamos a limpiar y ordenar el huerto, quitamos muchísimas cosas de hierro, ni os imagináis cuanto hierro quitamos... fuimos a un chatarrero que nos recomendaron a llevar esos hierros, con el dinero que nos dieron por ellos al dejarlos en el chatarrero, en aquel mismo momento fuimos al vivero y compramos nuevos árboles.

Compramos dos cerezos, un manzano, un peral, cuatro almendros y un albaricoquero de tamaño más bien pequeños todos.

Este año es la primera cosecha que ha dado el albaricoquero, después de casi dos años plantado, y no dejo de pensar en el interser que Thay nos recuerda, Inter-somos unos con otros y con toda la vida.

Con el dinero que sacamos de esos hierros que eran de mi padre, pudimos comprar de nuevos árboles para reemplazar los que habían muerto en esos dos años.

Cuando estábamos haciendo los hoyos para ponerlos pensaba en esto y me parecía maravilloso, que mi padre pagara los nuevos árboles, yo creo que el dinero es energía también y él seguía poniendo su energía aquí, ofreciéndola a la vida, aunque ya había partido de este mundo, es asombroso sentir que todo de alguna manera está conectado en esta mundo.

Así que, aunque sea un puñado solo de albaricoques los que hemos cosechado, son los mejores albaricoques que he comido, y no sólo por lo que hay impregnado en esta Tierra, también por su sabor y ecológicos que son.


Cuando contamos historias, en realidad contamos algo mucho más noble: la historia de momentos, lugares, personas... que se entrelazan en el recuerdo de algo que fue especial para nosotros y que aun sigue siéndolo y que a menudo nutre nuestros silencios internos.

Surya



lunes, 19 de mayo de 2025

Todo lo que amamos profundamente se convierte en parte de nosotros y en parte de la vida.

 



A lo largo de nuestro camino en esta existencia, la vida nos pone por delante muchos aprendizajes, lecciones de verdades sobre nuestras vidas, pero creo que cuando estamos finalizando nuestros días aquí en la tierra es cuando más descubrimos los secretos de la vida misma que nos mostró una y otra vez y a menudo sin poder verlos en profundidad. Hay tantas lecciones que aprender en la vida que es casi imposible dominarlas todas en una vida, pero cuantas más lecciones aprendamos, más plenamente siento que podemos vivir y morir.

"Cuando hablamos de aprender lecciones, estamos hablando de deshacernos de asuntos pendientes. Los asuntos pendientes no son acerca de la muerte, sino de la vida. Aborda los problemas mas importantes, como" Si me gané la vida agradable, pero, ¿ alguna vez me tomé un tiempo para vivir realmente?. Muchas personas han existido, pero nunca han vivido realmente. Y gastaron grandes cantidades de energía manteniendo en secreto sus asuntos pendientes, dado que los asuntos pendientes son el mayor problema de la vida, es también el principal problema que abordamos mientras nos enfrentamos a la muerte.

Traemos un compromiso más profundo con nuestra felicidad cuando entendemos plenamente , que nuestra vida es limitada y realmente necesitamos hacer que valga la pena ". (Elisabeth Kubler-Ross)

Quizás estamos aquí en esta vida para curarnos unos a otros y a nosotros mismos. No es una curación en recuperación física, es una curación mucho más profunda. La curación de nuestros espíritus.

Habitamos en un mundo donde le damos la espalda a la muerte y la escondemos debajo de la alfombra lo más lejos que podamos, nos intimida hablar sobre ella, y recordarla como un portal sagrado de tránsito, como lo es un nacimiento. Nos desubica y también nos transforma vivirla cerca, cuando en esos momentos que el dolor y el amor tienen el mismo peso en la balanza, nuestros pasos se hacen pesados y nuestra mirada húmeda y vacía con las pérdidas. Y nos desarma la concepción de todo que hasta ese momento habíamos tenido, para caminar con una mirada más humilde y compasiva de quienes somos. 

 " No eres una gota en el Océano. Eres todo el Océano en una gota". Como lo son cualquier ser vivo de este Planeta. No hay separación con nada, somos parte de lo mismo.

Honrar la muerte es honrar la vida, ojalá y sepamos viajar ligeras y caminar descalzas, que sepamos hacernos cargo de nuestros asuntos pendientes, para cuando sea nuestro momento emprender el gran viaje de vuelta, lo hagamos con el corazón repleto de amor, liberando lo que lo comprime y lo cierra.

En un mundo de ilusiones, la única verdad es el amor. Todo lo que amamos profundamente se convierte en parte de nosotros y en parte de la vida.

Loli, Surya.

Arte, Hilma af Klint


"Traemos un compromiso más profundo con nuestra felicidad cuando entendemos plenamente, que nuestra vida es limitada y realmente necesitamos hacer que valga la pena. Dr. Elisabeth Kubler-Ross (Lecciones de vida, 2000)





miércoles, 30 de abril de 2025

El Carretillo de mi padre

 

EL CARRETILLO DE MI PADRE




El carretillo de mi padre tiene más de 50 años, el carretillo de mi padre no es un simple carretillo, es un receptáculo de memorias y saberes, es un vehículo que cargó años de cemento, tierra, leña, piedras, gatos, perros, niños...

El único carretillo que desde niña he podido ver en mi casa, aunque viejo y gastado, mi padre seguía siendo fiel a él, ya que aunque una, uno, esté viejo, puede seguir funcionando y cumplir con sus responsabilidades con respecto a la edad del momento.

El carretillo de mi padre no era un simple carretillo, supongo que en ninguna casa lo ha sido, el carretillo de mi padre, (y digo carretillo, porque así lo hemos llamado siempre, aunque soy consciente de que muchísimas personas lo denominan carretilla, en mi casa era carretillo, y siempre lo respeté, al igual que yo, siempre he nombrado la huerta, y no el huerto, hábitos, manías personales, cultura de campo... no sé...) muchos días, meses y años cargó el cemento necesario para construir la casa donde nosotros ahora vivimos, paseó a muchos puñados de gatos pequeños que mi hija subía en él para jugar en las jornadas de verano con ellos, también a Perli y al Peluca, nuestros dos perros, otros días eran los niños los que subían en él para correr a risas y saltos por toda la parcela, ha alojado en su regazo a varias generaciones... 

Pero lo más importante es que era el carretillo de mi padre, donde albergó sueños y trabajo duro, un fiel compañero que aliviaba enormemente su labor.

Nosotros ahora tenemos una carretilla nueva, pero sentía que quería restaurar y conservar a ese hacedor de sueños y anhelos, porque es memoria de mis raíces, e historia de la casa donde me crié  cada verano y donde ahora respiramos día a día.

Mi respeto por todos los carretillos y carretillas que han trabajado, ayudado, jugado y paseado a una gran esfera de familias.

Loli García, Surya.






miércoles, 23 de abril de 2025

Sanadores de este mundo


 Perli, 20 años compartiendo camino querida hermanita pequeña, y a la vez muy grande.

Me siento con un gran vacío, cuanto te voy a extrañar, te llevo en mi corazón y tu belleza como Ser Almico brilla ahí con fuerza.

Con tu bondad, nos has enseñado mucho más que algún humano desearía encarnar, has sido y eres parte de esta familia, es una gran pérdida para todos, pero aunque las lágrimas están hoy en mi rostro, sé que  poco a poco ese vacío y dolor de la despedida se irá suavizando,  a veces las heridas no se cierran, pero duelen menos y adoptan otro lugar algo más liviano. Lo sé por experiencia.

Has tenido una gran vida, larga y feliz, libre y querida, muy querida. Agradezco enormemente las caminatas compartidas, los gritos de algarabía cuando nos veías llegar, aunque solo bajáramos al pueblo un rato a trabajar o comprar, agradezco cada momento que hemos compartido juntas, la engullidora de almendras, él te amaba mucho, lo sabes, ojalá ahora estéis juntos en belleza, amor y paz.

Intento recordarme que no hay venida ni partida, ni antes, ni después, porque tu estas en mi y yo estoy en ti, te abrazo muy fuerte y luego te dejo ir, pero mis emociones me traicionan y me recuerdan un dolor de otras grandes pérdidas, escribo para poner orden dentro de la confusión emocional y para no aferrarme al dolor, sino para poder ver la gratitud que también late en mi en estos momentos y para decirle al mundo lo especial que eras.

Siempre pude ver dentro de ti esa energía bondadosa, amorosa, de cuidadora y protectora de la vida, y no solo cuando amamantabas a gatos que ni eran hijos tuyos, la verdad que era precioso ver esa escena de una perrita dándole de mamar a 4 gatos, y tu cara de sosiego y disfrute al hacerlo. Esa energía de luz y amor siempre latía en ti, se podía vislumbrar en tu mirada. Gracias por venir a esta familia y derramar tus dones, gracias por este servicio a la vida que has ofrecido.

Tu hijo, ya mayor, también te echará mucho de menos, lleva toda su vida al lado de ti, intentaremos cuidarlo lo mejor que sepamos, por ti y por él.

Te quiero siempre, ojalá y nos volvamos a ver algún día, podamos encontrarnos de nuevo, de alma a alma.

En memoria de un gran Ser, nuestra perra Perlita o como mi padre la llamaba, Perla.

22/04/2025





viernes, 28 de febrero de 2025

Aves, especies clave para la recuperación de los ecosistemas





                                             (Gorriones en un bebedero, en Tierra Álmica)


"Las aves, por sí mismas son una parte importante de nuestro patrimonio natural y constituyen elementos fundamentales en el mantenimiento de todos los ecosistemas donde viven. Pero, además, las aves proporcionan a la sociedad un conjunto de beneficios conocidos como “servicios ecosistémicos”* entre los que pueden encontrarse la dispersión de semillas, el control biológico de plagas o el disfrute recreativo”, afirma Nicolas López, responsable del programa de Conservación de especies amenazadas de SEO/BirdLife.

El declive de muchas poblaciones de aves o el riesgo de extinción al que se enfrentan algunas especies podría acarrear graves consecuencias ecológicas, sociales y económicas fruto de esa pérdida de biodiversidad. Concretamente, las consecuencias ecológicas de la disminución de las poblaciones de aves podrían tener impactos sociales derivados de la extinción de plantas, de la falta de control de plagas agrícolas o de la propagación de enfermedadesentre otras.

En el último medio siglo, se han extinguido el 1,3% de las especies de aves, y aunque no parece un número muy elevado, lo realmente preocupante es que se estima que durante el mismo periodo las poblaciones de aves han experimentado en el mundo una reducción del 20-25% de sus poblaciones, lo que implica la desaparición en poco tiempo de millones de individuos por todo el planeta. Esto supone, entre otras cosas, que las poblaciones de aves y los servicios ecosistémicos que proporcionan están disminuyendo a un ritmo mucho mayor que el de la propia extinción de las especies.

«Recuperar a las especies clave para la restauración de ecosistemas» con el fin de crear conciencia sobre el estado de las especies de vida silvestre en peligro y resaltar el poder de los esfuerzos de conservación que están en marcha para alterar su destino".

(Extracto de un artículo publicado por SEO/BirdLife)


Soy una apasionada de las aves, de pequeña ya sentía gran conexión con ellas, mi padre me enseñó que era un abejaruco, su canto, sus colores, su vuelo, en los veranos veíamos pasar las bandadas al atardecer a beber agua a la Mearrera y sentía una alegría con mezcla de paz al contemplarlas volar y cantar sobrevolando encima de nuestras cabezas.

Mi padre, como hombre de campo, también me enseñó lo que era una lavandera blanca, que él la llamaba pajarita de las nieves, y me decía que anuncian el frío, me mostró que era una blanca, así las llamaba él, "las blancas"(urracas) y me advirtió lo peculiares e inteligentes que son, me habló de los gorriones y de las abubillas, de los verderones y las cagarneras, así le llamaba él a los jilgueros, me enseñó la diferencia entre algunas palomas, tórtolas y torcaces, donde se podía ver al picapinos y su sonido, también a el cuco, cuando veíamos los cernícalos en medio del bancal buscando algún ratón... 

La primera vez que vi un búho fue cuando tenía 7 años que mi padre lo recogió herido cuando estaba trabajando y lo trajo a casa, esa imagen la recuerdo en mi con fortuna, ilusión y asombro.

Mi padre me abrió una pequeña puerta del conocimiento de las aves, una puerta, que seguramente yo ya traía entreabierta, gratitud por ello, querido hermano.

Siento que mi padre no veía poesía en las aves, sino curiosidad y los saberes que se trasmiten de generación a generación como personas de campo. Yo, en cambio, contemplo también la esfera más espiritual de las aves, como moradoras de las dos dimensiones, la tierra y el cielo, seres alados que para mi tienen un mensaje especial. Y también Amor por lo pequeño.

Aquí en Tierra Álmica Chris y yo, somos cuidadores y defensores de las aves, queremos un mundo con aves!!

Cada otoño, desde hace años, viene aquí a pasar el invierno, una petirroja que es una delicia alada, le gusta anidar cerca de la casa, entre unos matorrales y es una inyección de júbilo y alegría cuando la escuchamos y la vemos cada día.

Cada primavera llegan las golondrinas, los vencejos y los autillos, donde hacen su nido tan cerca de la casa que el verano pasado un polluelo de autillo se coló dentro y fue un gran algarabío poder contemplar a este ser extraordinario en el salón de la casa por casualidad. Algo que no sucede a menudo!

Nos gusta poner atención y cuidado en las aves que visitan, pernoctan o anidan en Tierra Álmica, (en general, por supuesto, no solo en Tierra Álmica, pero las que vienen aquí, con más responsabilidad).

En breve estaremos ya en primavera, y las aves estivales estarán a punto de comenzar su viaje de regreso a los espacios donde pasan el verano, de camino vendrán las golondrinas y los autillos, "nuestra" petirroja también marchará hacia las zonas más frescas en verano, al norte, y donde le espera el macho para anidar, y ojalá volvamos a verla el próximo otoño!!

La aves son muy importantes para conservar la vida, pongamos cuidado y atención en preservarlas.


La vida en el campo te conecta con otros ritmos en la vida, te genera más conexión con los ciclos naturales, con otros espacios conectados al silencio y a la observación de la tierra a través de la naturaleza, una gran enseñanza que cultiva la simplicidad y la sencillez, la calma y la atención... Donde sientes que nada hay separado, donde puedes respirar la interconexión que todos somos, como decía Thay, Intersomos.


                                         (Petirrojo en uno de los comederos de Tierra Álmica)


Os dejo una cita que escribió Emily Dickinson, (Poeta, gran admiradora y amante de las aves y naturaleza) en una de sus cartas:

 "Cuando iba al bosque me decían que una serpiente podría picarme, que podría coger una flor venenosa o que los duendes me podrían raptar, pero continué yendo y no encontré sino ángeles muchos más tímidos ante mí de lo que yo pudiera sentirme ante ellos"

Emily Dickinson



         




                 
(Algunas cajas nido en Tierra Álmica)


                                                        
 


jueves, 30 de enero de 2025

Huertas para creyentes





 No hay cosa más fácil que plantar ajos, muchos de los hombres mayores de campo plantan sus ajos en diciembre, pero yo como soy mujer y además cuento con mis ritmos y los del cambio climático los planto ahora, cuando puedo, y enero y febrero aún son buenos meses para plantar ajos, sobre todo si los siembras para tiernos, que a mi es lo que más me interesa.

Cuando vivía en lo urbano plantaba los ajos en macetas o mesas de cultivo que tenía de madera, son super agradecidos y siempre puedes tener a mano unos buenos ajos tiernos para darle ese sabor intenso a sopas, revueltos, gachasmigas, gazpachos...

A mi me gusta plantarlos en tandas, no todos a la vez, hoy he plantado 3 o 4 cabezas de ajos, dentro de 15 días plantaré más, así tenemos para ir utilizándolos en diferentes tiempos.

A principios de invierno aboné la tierra y dejé algunos espacios en barbecho, cuando se cultiva, sea lo que sea, creo importante recordar primero nutrir la tierra, porque “Nosotros no cultivamos plantas, cultivamos el suelo. Es el suelo el que cultiva las plantas.” como dice Objetivo Luz

 Las verduras que sembré en mi huerta hace más de dos meses, van despacio, silenciosas, así como es el invierno en el que florecen, silencioso, frio y calmo, siento sus ritmos, que son parecidos a los míos en esta estación. Los brócolis salen tímidos y viven lento y despacio, será que tantos años aprendiendo y enseñando esta filosofía se les ha pegado algo, jajajajaja.

Aunque hace fresquito todavía, la luz del sol va tomando día a día su retorno y los días tienen más armonía y luz, estamos saliendo poco a poco de la cueva...

Todavía la petirroja está aquí en Tierra Álmica, aunque he visto algunos gatos silvestres, (a los que he intentado ahuyentar, merodear por donde anida), ella sigue entre nosotros, y cada mañana la escucho, y por las tardes se deja ver cuando viene a comer, o enfrente posada en una rama. Una delicia poder contemplar este pequeño ser tan hermoso.

Veo la lentitud de mis brócolis y coles, y puedo ver también la confusión de los almendros vecinos que andan floreciendo a marcha exprés, el tiempo caluroso que nos hizo hace una semana les han trastocado un poco su reloj biológico, ya veremos la almendra que habrá este año si vienen más heladas...

Pero así es la naturaleza, imperfecta, como nosotros, como la misma humanidad que está aprendido a cuidar mejor de la vida. Nos hemos alejado mucho de la naturaleza y estamos pagando un precio muy alto.

Aunque cuando el individuo se identifica con la naturaleza y no vive de espaldas a ella, hay un beneficio mutuo, estar vinculado a esa belleza fortalece el espíritu y su espacio es una fuente inagotable de vida.

Cuanto echo de menos a la comunidad del Bosque Habitado!, la voz de María José Parejo y a tantas personas defensores de la vida y de los hábitats naturales, que colaboraban en el programa, defensión de lo sagrado en relación al ser humano. 



 




HUERTAS PARA CREYENTES
NO VER CRECER A LAS SEMILLAS ES CREER EN LA TIERRA

 

(Gustavo Duch)

jueves, 9 de enero de 2025

Terapia Presencial con Almendras



                                                 Terapia Presencial con Almendras










No sé si todos los que me leéis habéis probado las delicias de las almendras caseras, fritas o tostadas, (si ya se que lo más saludable es comerlas crudas, y si las activas antes con agua mejor) pues decir que las fritas son una delicia y creo que hoy en día, en la era de la rapidez, de la inmediatez, de lo cómodo, ya hay pocas personas que dediquen tiempo a partir, pelar (también se pueden hacer con piel), en tostar o freír almendras.

Pero lo cierto es que cuando las pones en la mesa, hechas de este modo, desaparecen en un plis.

Partir almendras era una actividad que a menudo hacíamos juntos mis padres y yo, recuerdo que nos sentábamos en las tardes soleadas, (en cualquier estación del año, pero sobre todo en invierno y primavera), con nuestras chaquetas abrigadas, fuera en el porche, al aire libre, en una mesa de piedra  que a mi padre le encantaba, nos sentábamos los tres, y dos partían y uno pelaba, Perli, la perrita de mi padre, que ahora es una abuelita y que vive todavía con nosotros, se sentaba a la espera que se cayera alguna almendra al suelo o le diéramos nosotros alguna, porque a ella le encantan las almendras, son como golosinas para ella y mi padre la mimaba demasiado. Eran hermosos ratos que guardo en mi recuerdo, a veces hablábamos, otras veces más en silencio, pero eran momentos donde compartíamos cada uno su energía, presencia, escucha y atención, donde era importante en ese momento sentarse y partir almendras, simplemente, nada más.

Cuando tuve hijos, ellos también se unían en muchas ocasiones, no es que estuviéramos partiendo almendras todos los días, jajajajjaja, no, pero si lo hacíamos de vez en cuando varias veces a lo largo de la temporada y era una actividad de unión.

En estas vacaciones de navidad, más de 20 días de vacaciones en los colegios e institutos, no se si convivís con alguna persona joven en casa, pero todos sabemos que nacieron en la era digital y creo que a la gran mayoría de ellos les gusta pasar ratos jugando o navegando en las pantallas, móviles, play station, tablet ect... , he de decir que mis hijos también, si que retrasé todo lo que pude que tuvieran móvil, los he educado en la importancia de autorregularse con las pantallas, y lo nocivas que pueden llegar a ser, pero por muchos limites que pongamos, las pantallas son adictivas y a veces es como luchar contra un gran gigante donde muchas veces pierdes la batalla, aunque tu lucha sea estratégica. Pero no me rindo, porque es un tema que me preocupa profundamente, y cada día sigo a la carga, para intentar que no utilicen su tiempo libre solo en videojuegos, o redes, porque ninguno de nosotros sabemos el daño que pueden hacer a la larga el uso indebido de las pantallas, por algo los gurús digitales como Steve Jobs, Tim Cook o Bill Gates, no les dejaron a sus hijos usar dispositivos con conexión a internet o redes sociales hasta los 14 o 16 años, además de las limitaciones que aún siguen teniendo en el ámbito hogareño para su uso. Bueno, pues como decía, más de 20 días de vacaciones, había que hacer algo con todo ese tiempo, y no solo existen las pantallas.

En mi casa siempre ha habido un saco con almendras, y como actividad alternativa a las pantallas le propuse a mi hijo adolescente, en estas vacaciones de navidad, hacer el trabajo juntos, no con mucho agrado al principio, pero aceptó, y estuvimos varios días partiendo y pelando almendras, escaldando las y secándolas para proceder luego a freírlas, todavía las tenemos fuera al sol, (en los días que hace), y en dos o tres días más nos tocará freírlas, porque en mi casa les reencantan fritas antes que tostadas y como no comemos todos los días del año almendras fritas lo permito y las disfrutamos así, cocinadas de esta forma.

No sé si entraña a un adolescente algún aprendizaje partir almendras, intuyo que si, porque solamente con entender el proceso y el trabajo que tienen las almendras que vemos en la mesa ya preparadas, y que se comen en un santiamén, puede ayudar a ser más consciente, y valorar el tiempo y esfuerzo que conlleva el resultado final que vemos en la mesa, por otra parte, darle importancia a los trabajos simples y sencillos, como partir almendras, cocinar galletas o bizcochos, hacer pan, cultivar la huerta, regar y cuidar las plantas y arboles... actividades que se hacen sin la compulsión del reloj en mano y que ofrecen el aprendizaje de conectar con otros ritmos, más calma.

Lo cierto, es que cuando compartimos esos ratos de almendras, nos escuchamos y dialogamos de muchas cosas y de forma relajada y armónica, y creo que eso ya es algo nutritivo para ambos.

Vivir en el campo es entrar a menudo en diferentes frecuencias, por supuesto sin idealizar lo que conlleva vivir en el campo, pero para mi personalmente tiene más riqueza que pérdida.

No sé si en alguna parte de la mente estas actividades servirán para ver la vida con más amplitud, a crear mayor bienestar y conexión con el presente y la vida, ojalá que sea así, y estas acciones, como por ejemplo partir almendras puedan ser disfrutadas por muchas generaciones de personas, dándole la importancia que merece.

Loli García, Surya.


“No creemos en la caja negra, esa idea de que metes algo en una máquina y sale un resultado sin que se comprenda lo que pasa dentro. Si haces un círculo perfecto con un ordenador, pierdes al ser humano tratando de lograr esa perfección. Lo que detona el aprendizaje es la emoción, y son los humanos los que producen esa emoción, no las máquinas. La creatividad es algo esencialmente humano. Si le pones una pantalla a un niño pequeño limitas sus habilidades motoras, su tendencia a expandirse, su capacidad de concentración. No hay muchas certezas en todo esto. Tendremos las respuestas en 15 años, cuando estos niños sean adultos. ¿Pero queremos asumir el riesgo?”, se pregunta Pierre Laurent, padre de tres hijos, ingeniero informático que trabajó en Microsoft, Intel y diversas startups.