martes, 19 de agosto de 2025

¿Y si recuperamos la sabia costumbre de beber en botijo?







Hace unos meses me regalaron un botijo, un bonito y enorme botijo, que he de decir que hay que hacer brazos para poder empinártelo, jajajajaja, pero que hace un agua superfresca, lo tengo afuera en el porche y aunque haga calor el agua se mantiene fresquita, es el mejor frigorífico natural que conozco.
Cada vez que terminamos las clases de yoga y mindfulness ahí está el botijo para refrescarnos a todos!! siempre agradezco estos regalos sencillos y especiales, ofrezco mi gratitud a la bella alma que me lo regaló.

Poco después en uno de mis retiros formativos de cerámica en Cataluña compré uno más pequeño y accesible para casa, y aquí lo tenemos siempre presidiendo la mesa, a mano a toda persona que pasa y desea saciarse la sed, nos hemos acostumbrado a beber el agua de aquí de este ancestral objeto cerámico, y la verdad es que es una delicia, además de ahorrar electricidad y dejar de lado el consumo de tanto plástico, permitiendo mantener el agua fresca estamos rescatando esa conciencia ecológica de nuestros abuelas y abuelos.

El botijo es un objeto de cerámica construido por arcilla, un material poroso que permite la evaporación del vapor del agua, es decir, los botijos "sudan" el agua evaporada, manteniendo el agua restante fresca y a una temperatura en menor contraste con el ambiente, también se eliminan parte ese sabor mas duro que tienen alguna aguas del grifo. El fenómeno que se da en el botijo, para que lo podamos comprender bien es el mismo que sucede en nuestra piel cuando hace calor a través de nuestros poros sudamos para refrescar nuestro cuerpo, el botijo también suda a través de los poroso de la arcilla. Esto permite conservar el agua entre 5 y 10 grados por debajo de la temperatura ambiente, enfría el agua de forma natural, dando resultado un agua fresca, (que no fría como el frigorífico) que no es dañina.

Para curar un botijo yo lo lleno de agua y lo dejo un día entero con el agua dentro, al día siguiente lo vacío y lo lleno de nuevo con agua y le echo un chorrete de anís dulce, (para quitar cualquier tipo de sabor que pueda haber en el agua y cerámica) lo vuelvo a dejar otro día entero así, y al tercer día, lo vuelvo a vaciar y lo vuelvo a llenar solo con agua, como el primer día, y al día siguiente ya lo tenemos listo para utilizarlo. Hay quien hace este proceso en solo en dos días, a mi me gusta hacerlo así en tres y el día de en medio ponerle un poco de anís, os puedo asegurar que cuando lo utilizas no sabe nada en absoluto a anís.
 

El botijo forma parte de la historia y cultura mediterránea, es una pieza de ingeniería ancestral que permite conectarnos con nuestra tierra en todos los sentidos, la arcilla, las manos de un artesano... beber agua de botijo es una manera de respetar nuestra historia y artesanía.

A mi beber en botijo me conecta con algo especial, con mis raíces y con la tierra que también es raíz y sostén, me conecta igualmente con la sencillez, y con las manos de quien puso su tiempo y energía para construirlo, con los cuatro elementos, la tierra, con el agua, con el aire y el fuego que se requiere para hacer un botijo, algo tan sencillo y tan profundamente conectado a la vida.

Así que regalemos botijos, bebamos en botijos, y... ojalá volvamos a recuperar la costumbre de beber en botijo, sostenibilidad de la buena.

Loli, Surya.




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