En estos día de confinamiento hemos tenido mucho tiempo para echar de menos a muchas personas, incluso a personas que no sabíamos que amamos todavía, hace unos días rescaté este texto que una vez leí y me vibró dentro porque se acercaba mucho a la forma que pienso y creo del amor, es importante aprender a no vendernos por amor, aprender a reconocer y aceptar quienes somos y como queremos vivir las relaciones, no perder nuestra singularidad, nuestra esencia, para poder compartirla verdaderamente con los demás desde nuestra autenticidad.
Amar sin dependencias, sin miedos, ni culpas, tenemos que aprender a reinventar de nuevo el amor, construir relaciones sanas con nosotrxs mismxs y con lxs demás, poner en el centro la cultura del buen trato.
Conecto mucho con la descripción que hace Coral Herrero del amor en pareja, un amor compañero, donde la relación es de forma horizontal, no hay nadie arriba, nadie abajo, no hay madres de niños indefensos, ni príncipes salvadores de princesas, donde hay autocuidados y cuidados mutuos, escucha, ternura, risa, presencia, comunicación sincera, ser y dejar ser, confianza, mucha confianza, donde esa persona te nutra, sume en tu vida y su frecuencia te aporte bienestar y alegría, y siempre ofrecer espacio abierto y la libertad al otro, a la otra, para permanecer o marcharse, sin cadenas, sin manipulaciones, desde el respeto profundo.
"El capitalismo patriarcal nos quiere celosas, posesivas, amargadas, miedosas, con complejos e inseguridades, y sumergidas en las guerras románticas. Pero el amor se puede despatriarcalizar, deconstruir, desmitificar, colectivizar y re-inventar, y además tiene un hermoso y noble potencial revolucionario. Somos cada vez más las que estamos apostando por el amor solidario y por el amor compañero.
Otras formas de desearse y amarse son posibles.
Nos meten el romanticismo patriarcal en vena a través de la cultura: con mitos, estereotipos y roles sublimados nos explican que es lo anormal y que es lo normal, como son las mujeres y como son los hombres, y como se relacionan entre ellxs.
Estamos construyendo una nueva filosofía del amor que no sea jerárquico ni se base en el concepto de propiedad privada. No queremos las estructuras verticales, no queremos someternos o dominar, sino aprender a crear relaciones horizontales y en red.
El amor compañero es un amor para celebrar, para aprender, para luchar por nuestros derechos, para ayudarnos, para crecer, para organizar nuestros recursos, para construir normas propias, para destrozar las antiguas estructuras que nos oprimen... Este amor compañero está basado en el respeto, el buen trato, la ternura, la honestidad, y la generosidad. Es ese amor de la gente que se trata de tú a tú, que se relaciona desde la empatía y desde el intercambio de energías positivas, desde las ganas de vivir la alegría colectivamente. Es una forma de quererse basada en la solidaridad y el compañerismo.
Se trata de disfrutar, de acompañarse, de pasarlo bien, de darse calorcito humano, de reírse mucho, de conversar rico, de compartir placeres, de crecer juntxs, de cuidarse mutuamente.
El amor compañero está basado en la honestidad y la coherencia, dos de sus pilares fundamentales. Por eso se parece mucho a la amistad, y además tiene mucho y buen sexo. Porque se ha alejado de los mandatos que reducen el placer a la fricción de los genitales y no se centra en el coito, sino en el placer de todo el cuerpo. Es una manera de vivir el erotismo sin sadismo y sin masoquismo.
En el amor compañero el sexo no se utiliza a cambio de amor. El sexo es para comunicarse, y disfrutar: no se concibe como una moneda de transacción, y no se concibe separado del amor: el sexoamor es una forma de quererse. no son dos cosas diferentes.
Así pienso y siento yo el amor compañero: gente que se relaciona desde la coherencia entre lo que sienten, lo que piensan, lo que dicen y lo que hacen. La relación se construye desde la idea de que yo tengo los mismo derechos que tú, y podemos tratarnos como compañeros el tiempo que estemos juntxs.
No se pierde el tiempo en guerras, los enamorados no se convierten en enemigos, no hace falta diseñar estrategias, jugadas sucias, no es necesario manipular; el amor compañero se construye desde la amistad, la honestidad, y la confianza mutua, con mucho respeto y sinceridad.
Necesitamos un amor compañero que se parezca a la amistad, un amor libre de machismo y de violencias, un amor en el que puedas ser tú misma, y puedas crecer junto a la otra persona el tiempo que queráis compartir un trocito de vida o toda ella. Querernos bien, querernos sin hacernos daño: el reto es aprender a tratarnos con amor, a relacionarnos con madurez y con alegría, sin tener que construir sistemas de defensa en una relación en la que no somos enemigos, sino compañeros y compañeras de viaje.
Hay que tratar de ser compañeros y compañeras en el amor, porque solo se puede amar en libertad, y porque creo que es una hermosa forma de amarse: con el amor compañero podemos aprender a querernos mucho, a querernos bien, a juntarnos y separarnos cuando queramos, a estar bien con una misma y con los demás.
Creo que en buena compañía es más bonito vivir el presente, se disfruta más del amor y se vive mejor...
Así que me quedo con esta relación entre iguales, con el amor entre compañero, para reivindicar nuestro derecho a celebrar el amor y la amistad. Y no solo en febrero, hay que celebrarlo siempre".
Coral Herrero