miércoles, 20 de mayo de 2020

La llave eres tú










Quien cerró la puerta de la alegría?
eras tú niña cansada,
 la que cerró la puerta de la creatividad, del juego, de la libertad,
de la risa, de los gozosos sentidos, y del brillo de la mirada?
la que, cada día,
veía diluirse el entusiasmo,
la confianza y el reconocimiento
 en un mundo incomprendido por la inocencia?

Se cerraron solas esas puertas?
Fuiste tú, niña perdida, quien las cerró?
Por qué las cerraste, que es lo que protegías?
 estás dispuesta a recordar qué dejaste dentro?
O fue la vida la que quiso cerrarlas
 para custodiar la fragilidad
que las miradas opacas condenaban?
Recuerdas el color, la forma, el aroma y la textura de esas puertas?

Un día cualquiera, en un un tramo del camino, empiezan a escucharse
 hondos susurros de aquellas llaves escondidas,
voces que recuerdan una esencia verdadera en su timidez,
alientos que solo se sienten cuando el silencio abraza nuestra presencia,
cuando cesan los ruidos de la confusión, de la inmediatez, de la apariencia...
Un eco que resuena dentro "llaves".
Hay puertas que se cierran y ya no hay deseo de volver abrirlas,
son puertas sin raíz y que viven felices selladas,
... pero hay otras que necesitan ser rescatadas.

Quien cerró la puerta pues, guardó la llave.

A veces hay puertas que se cerraron con un portazo,
por enfado, por rabia, por incomprensión,
y no necesitan de llaves, solo volver a abrirlas
 con la misma fuerza que se cerraron.
Pero hay otras puertas que si necesitan de una llave para poder abrirlas,
para poder pasar a un espacio que anhela ser recuperado
para habitar en la morada de la luz,
para volver a recuperarnos en la transparencia y la verdad

Inciertos latidos nos hablan, como respuesta y secreto,
 a nuestras puertas cerradas,
de las llaves "padres", de las llaves "hijos",
de las llaves "pareja", de las llaves "trabajo",
de las llaves "dinero", de las llaves "conocimiento"...
Pero a lo largo del camino nos vamos dando cuenta
que esas supuestas llaves no abren nada más que espejos donde se reflejan la luna y el sol,
el universo entero en tu piel y en la de todxs, pero no tienen el poder de abrir nuestras puertas.


Pero... hay de mi, no recuerdo donde están esas llaves!
Donde las guardé para que no se perdieran?

Las cosas importantes se guardan muy dentro,
en un espacio de seguridad, donde nadie las pueda tocar...
Será allí? en aquel lugar donde descansa la belleza, donde las guardé?
Me suelto el pelo, miro al cielo y sonrío recordando  mi linaje,
camino besando la tierra con los pies
y me decido a navegar en el océano de mi corazón,
quizás donde puedan perdurar esas llaves que abren puertas,
mis puertas cerradas
o incluso una maestra, que abre todas,
quizás una llave maestra llamada AMOR.


Surya

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