"Las aves, por sí mismas son una parte importante de nuestro patrimonio natural y constituyen elementos fundamentales en el mantenimiento de todos los ecosistemas donde viven. Pero, además, las aves proporcionan a la sociedad un conjunto de beneficios conocidos como “servicios ecosistémicos”* entre los que pueden encontrarse la dispersión de semillas, el control biológico de plagas o el disfrute recreativo”, afirma Nicolas López, responsable del programa de Conservación de especies amenazadas de SEO/BirdLife.
El declive de muchas poblaciones de aves o el riesgo de extinción al que se enfrentan algunas especies podría acarrear graves consecuencias ecológicas, sociales y económicas fruto de esa pérdida de biodiversidad. Concretamente, las consecuencias ecológicas de la disminución de las poblaciones de aves podrían tener impactos sociales derivados de la extinción de plantas, de la falta de control de plagas agrícolas o de la propagación de enfermedades, entre otras.
En el último medio siglo, se han extinguido el 1,3% de las especies de aves, y aunque no parece un número muy elevado, lo realmente preocupante es que se estima que durante el mismo periodo las poblaciones de aves han experimentado en el mundo una reducción del 20-25% de sus poblaciones, lo que implica la desaparición en poco tiempo de millones de individuos por todo el planeta. Esto supone, entre otras cosas, que las poblaciones de aves y los servicios ecosistémicos que proporcionan están disminuyendo a un ritmo mucho mayor que el de la propia extinción de las especies.
«Recuperar a las especies clave para la restauración de ecosistemas» con el fin de crear conciencia sobre el estado de las especies de vida silvestre en peligro y resaltar el poder de los esfuerzos de conservación que están en marcha para alterar su destino".
(Extracto de un artículo publicado por SEO/BirdLife)
Soy una apasionada de las aves, de pequeña ya sentía gran conexión con ellas, mi padre me enseñó que era un abejaruco, su canto, sus colores, su vuelo, en los veranos veíamos pasar las bandadas al atardecer a beber agua a la Mearrera y sentía una alegría con mezcla de paz al contemplarlas volar y cantar sobrevolando encima de nuestras cabezas.
Mi padre, como hombre de campo, también me enseñó lo que era una lavandera blanca, que él la llamaba pajarita de las nieves, y me decía que anuncian el frío, me mostró que era una blanca, así las llamaba él, "las blancas"(urracas) y me advirtió lo peculiares e inteligentes que son, me habló de los gorriones y de las abubillas, de los verderones y las cagarneras, así le llamaba él a los jilgueros, me enseñó la diferencia entre algunas palomas, tórtolas y torcaces, donde se podía ver al picapinos y su sonido, también a el cuco, cuando veíamos los cernícalos en medio del bancal buscando algún ratón...
La primera vez que vi un búho fue cuando tenía 7 años que mi padre lo recogió herido cuando estaba trabajando y lo trajo a casa, esa imagen la recuerdo en mi con fortuna, ilusión y asombro.
Mi padre me abrió una pequeña puerta del conocimiento de las aves, una puerta, que seguramente yo ya traía entreabierta, gratitud por ello, querido hermano.
Siento que mi padre no veía poesía en las aves, sino curiosidad y los saberes que se trasmiten de generación a generación como personas de campo. Yo, en cambio, contemplo también la esfera más espiritual de las aves, como moradoras de las dos dimensiones, la tierra y el cielo, seres alados que para mi tienen un mensaje especial. Y también Amor por lo pequeño.
Aquí en Tierra Álmica Chris y yo, somos cuidadores y defensores de las aves, queremos un mundo con aves!!
Cada otoño, desde hace años, viene aquí a pasar el invierno, una petirroja que es una delicia alada, le gusta anidar cerca de la casa, entre unos matorrales y es una inyección de júbilo y alegría cuando la escuchamos y la vemos cada día.
Cada primavera llegan las golondrinas, los vencejos y los autillos, donde hacen su nido tan cerca de la casa que el verano pasado un polluelo de autillo se coló dentro y fue un gran algarabío poder contemplar a este ser extraordinario en el salón de la casa por casualidad. Algo que no sucede a menudo!
Nos gusta poner atención y cuidado en las aves que visitan, pernoctan o anidan en Tierra Álmica, (en general, por supuesto, no solo en Tierra Álmica, pero las que vienen aquí, con más responsabilidad).
En breve estaremos ya en primavera, y las aves estivales estarán a punto de comenzar su viaje de regreso a los espacios donde pasan el verano, de camino vendrán las golondrinas y los autillos, "nuestra" petirroja también marchará hacia las zonas más frescas en verano, al norte, y donde le espera el macho para anidar, y ojalá volvamos a verla el próximo otoño!!
La aves son muy importantes para conservar la vida, pongamos cuidado y atención en preservarlas.
La vida en el campo te conecta con otros ritmos en la vida, te genera más conexión con los ciclos naturales, con otros espacios conectados al silencio y a la observación de la tierra a través de la naturaleza, una gran enseñanza que cultiva la simplicidad y la sencillez, la calma y la atención... Donde sientes que nada hay separado, donde puedes respirar la interconexión que todos somos, como decía Thay, Intersomos.
Os dejo una cita que escribió Emily Dickinson, (Poeta, gran admiradora y amante de las aves y naturaleza) en una de sus cartas:
"Cuando iba al bosque me decían que una serpiente podría picarme, que podría coger una flor venenosa o que los duendes me podrían raptar, pero continué yendo y no encontré sino ángeles muchos más tímidos ante mí de lo que yo pudiera sentirme ante ellos"
Emily Dickinson

