martes, 8 de septiembre de 2020

El amor del corazón como conciencia inteligente en el proceso de aprender a cocrear juntxs










Nos tocan vivir tiempos de transición, tiempos que requieren de honestidad con nuestro propio sentir y valentía para accionar desde nuestra "verdad".
Llevo tiempo que decidí no entrar en el abrumador y constante bombardeo de información, todo parece mentira, todo parece verdad, cada cuál haciendo su propia lectura desde su forma de mirar y entender el mundo, desde sus creencias, convicciones y pensamientos, así se decreta una cosa u otra, polarizando la vida, está bien estar informadxs de lo que pasa, y por supuesto no cerrar la mirada a quien está sufriendo o recibiendo abusos o vulneración de los derechos humanos, pero lo cierto es que si andamos dentro de esta locura de contenidos de los medios de información, la mayoría de ellos orbitando en el núcleo covid y orquestada por las esferas más poderosas de moran en los gobiernos, no nos queda mucho espacio ni energía para estar en nuestro centro.

Y que es eso de estar en nuestro centro?
Pues para mi tiene que ver con nuestra coherencia cardíaca, porque creo que de ella depende que la información que el corazón trasmite a través de su campo electromagnético sea una información coherente. El circuito del cerebro del corazón es el primero en tratar cualquier información que después pasa por el cerebro de la cabeza, esto dicen las investigaciones del Instituto Heart Math,(IHM) y yo las creo porque así lo siento también en mi experiencia personal.

"Todo en el universo está interconectado y en coherencia. Coherencia implica orden, estructura, armonía, alineación con y entre sistemas, ya sean átomos, organismos vivos, grupos sociales, planetas, galaxias...
Cuando el corazón recibe emociones coherentes, trasmite información coherente a través de su campo electromagnético, si dicho campo no recibe emociones armoniosas, generadas por pensamientos positivos y elevados, sino todo lo contrario (y lo que está sucediendo en estos momentos de vida en la mayoría de personas), que toman forma de desconcierto y desbarajuste, apareciendo emociones del miedo, ira o la desconfianza, producen ondas incoherentes y desordenadas en nuestro sistema.
Creo que la mayoría de nosotrxs sabemos que es lo que es sentirse en armonía, y esto suele suceder cuando nuestro corazón, mente y cuerpo se encuentran en un sentimiento de unidad, cuando lo que pensamos, decimos y hacemos están en sintonía.

Es importante de nombrar que el cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza centros superiores de percepción completamente nuevos que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas, este nuevo circuito no pasa por las viejas memorias, su conocimiento es inmediato, instantáneo, y por ello, tiene una percepción exacta de la realidad.
Está demostrado que cuando el ser humano utiliza el cerebro del corazón crea un estado de coherencia biológico, todo se armoniza y funciona correctamente, es una inteligencia superior.
Podemos activar este circuito cultivando cualidades del corazón como la apertura hacia lxs demás, la escucha, la paciencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias, el coraje...
En esencia liberarse del espíritu de separación, del miedo, del deseo, del ansia de dominio, que suelen ser nuestros mecanismos más arcaicos y claro, si, nos han hecho sobrevivir millones de años, pero ahora siento que toca activar otras frecuencias y activar sobre todo el circuito del corazón, quizás la esfera evolutiva que estamos transitando tenga que ver con esto... quizás"
(IHM)

La vida es un regalo maravilloso y que a menudo no valoramos como requiere, las crisis nos ponen encima de la mesa todo aquello que está en distorsión, y como bien dice la Dra en Biomedicina Ana María Oliva, lo que sentimos es nuestro, así que como es nuestro, solo nosotrxs tenemos el poder y responsabilidad de cambiarlo.
Observo con frecuencia en estos momentos a muchas personas sufriendo de estrés emocional y ansiedad, quizás la frecuencia dominante de estos tiempos, y que como en la vida todo es impermanente también cambiará, pero depende de nosotrxs, de lo que sembremos ahora es lo que germinará mañana, creamos la realidad juntxs, porque no hay nada separado y todo es Conciencia, todo lo que se manifiesta forma parte de esta Conciencia.

Para mi la medicina de este desconcierto, temor, incertidumbre y caos externo, está vinculada a esa coherencia cardíaca de la que os he hablado, no se trata de andar luchando con toda aquella persona que no piense o accione como nosotrxs, de estar increpando sin parar a los gobiernos, tampoco de callar ante las injusticias, por supuesto, sino de aprender primero a tomar la posición de testigos, observando nuestros pensamiento y emociones sin juzgarlos, y escogiendo las emociones que nos puedan hacer sentir bien, así también afuera, aprender y reconocer que el verdadero origen de nuestras reacciones emocionales no está en lo que ocurre en el exterior, sino en nuestro interior.
Las guerras no están afuera, están dentro, lo colectivo suele ser destellos de realidad de lo individual, aprendamos a mirarnos y mirar todo con los ojos de amor, de la paz y la conciencia, de la fraternidad y la unión.

Cultivar el silencio, contactar con la naturaleza, meditar, contemplar, cuidar nuestro entorno vibratorio, abrazar, si, abrazar y no perder la cercanía con las personas que amamos, vivir con sencillez, mantenernos serenxs, ir al corazón cuando no sepamos que hacer, ir hacia ese sagrado espacio, donde no hay opuestos, ni miedo, donde todo se integra y todo es el entendimiento de la conciencia que todxs somos.

Mantenerse en el lugar donde cada unx siente que le corresponde, donde cada unx sienta que tiene que estar, seguir nuestra voz interna y no dejarnos arrastrar por esa actividad descontrolada de la mente que nos genera miedo, separación, rechazo, ansiedad y estrés, para esto nos puede ayudar mucho la práctica de mindfulness, meditación de atención plena, la respiración, el silencio...

"Detener la guerra y estar presente es descubrir una grandeza en nuestro propio corazón.
 Detener la guerra y estar presente son dos caras de la misma actividad. Estar presente es detener la guerra. Estar presente significa experimentar el aquí y el ahora.
Cuando abandonamos nuestras batallas y abrimos nuestro corazón a las cosas como son, descansamos en el momento presente.
Solo podemos amar, despertarnos y encontrar paz y comunicación con nosotrxs mismos y el mundo en la realidad del presente"
(Jack Kornfield)

Integrar todo lo que somos en el corazón, integrar la parte de la sombra en nuestro corazón. Y aceptar, eso es reconocimiento.
Aceptar, es dejar de luchar. soltar la lucha interna, ponerle conciencia en lo que hay presente en cada momento, descansar en la aceptación de lo que la vida nos trae, permitiendo que todo sea, abriendo la puerta de nuestro corazón a todo lo que lata en este momento presente.

Que seamos portales y portadores de ternura, sin perder nuestro accionar y coraje, naveguemos a nuestro centro más profundo para encontrar nuestra verdadera guía en este sendero de vida incierto, ahí en lo sagrado de nuestro corazón como puerta del amor y la compasión, donde se reúnen los opuestos que van y vuelven a las entrañas de la vida.

Necesitamos de esa coherencia cardíaca, de no perder el foco sereno del corazón, recordar nuestra humanidad, de esta verdadera presencia para crear redes de sostén, encuentros regazo, es necesario generar encuentros donde podamos reflexionar sobre nuestras vidas en este momento planetario un tanto peculiar, dialoguemos de salud y nuestra responsabilidad con ella, potenciar redes de apoyo mutuo, crear vínculos y sinergias relacionados con los cuidados, la autogestión, el trueque, la naturaleza....

Aprendiendo a sostenernos y sostener en estos tiempos precarios de amor, desde la interdependencia, interser, y común/unidad.

Surya







No es lo perfecto, sino lo imperfecto lo que requiere de nuestro amor
(Oscar Wilde)



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