No hay cosa más fácil que plantar ajos, muchos de los hombres mayores de campo plantan sus ajos en diciembre, pero yo como soy mujer y además cuento con mis ritmos y los del cambio climático los planto ahora, cuando puedo, y enero y febrero aún son buenos meses para plantar ajos, sobre todo si los siembras para tiernos, que a mi es lo que más me interesa.
Cuando vivía en lo urbano plantaba los ajos en macetas o mesas de cultivo que tenía de madera, son super agradecidos y siempre puedes tener a mano unos buenos ajos tiernos para darle ese sabor intenso a sopas, revueltos, gachasmigas, gazpachos...
A mi me gusta plantarlos en tandas, no todos a la vez, hoy he plantado 3 o 4 cabezas de ajos, dentro de 15 días plantaré más, así tenemos para ir utilizándolos en diferentes tiempos.
A principios de invierno aboné la tierra y dejé algunos espacios en barbecho, cuando se cultiva, sea lo que sea, creo importante recordar primero nutrir la tierra, porque “Nosotros no cultivamos plantas, cultivamos el suelo. Es el suelo el que cultiva las plantas.” como dice Objetivo Luz.
Las verduras que sembré en mi huerta hace más de dos meses, van despacio, silenciosas, así como es el invierno en el que florecen, silencioso, frio y calmo, siento sus ritmos, que son parecidos a los míos en esta estación. Los brócolis salen tímidos y viven lento y despacio, será que tantos años aprendiendo y enseñando esta filosofía se les ha pegado algo, jajajajaja.
Aunque hace fresquito todavía, la luz del sol va tomando día a día su retorno y los días tienen más armonía y luz, estamos saliendo poco a poco de la cueva...
Todavía la petirroja está aquí en Tierra Álmica, aunque he visto algunos gatos silvestres, (a los que he intentado ahuyentar, merodear por donde anida), ella sigue entre nosotros, y cada mañana la escucho, y por las tardes se deja ver cuando viene a comer, o enfrente posada en una rama. Una delicia poder contemplar este pequeño ser tan hermoso.
Veo la lentitud de mis brócolis y coles, y puedo ver también la confusión de los almendros vecinos que andan floreciendo a marcha exprés, el tiempo caluroso que nos hizo hace una semana les han trastocado un poco su reloj biológico, ya veremos la almendra que habrá este año si vienen más heladas...
Pero así es la naturaleza, imperfecta, como nosotros, como la misma humanidad que está aprendido a cuidar mejor de la vida. Nos hemos alejado mucho de la naturaleza y estamos pagando un precio muy alto.
Aunque cuando el individuo se identifica con la naturaleza y no vive de espaldas a ella, hay un beneficio mutuo, estar vinculado a esa belleza fortalece el espíritu y su espacio es una fuente inagotable de vida.
Cuanto echo de menos a la comunidad del Bosque Habitado!, la voz de María José Parejo y a tantas personas defensores de la vida y de los hábitats naturales, que colaboraban en el programa, defensión de lo sagrado en relación al ser humano.
HUERTAS PARA CREYENTESNO VER CRECER A LAS SEMILLAS ES CREER EN LA TIERRA
(Gustavo Duch)



