miércoles, 8 de abril de 2020

Todos somos misioneros de todos, Misión que no es proselitismo, sino reciprocidad




Todos somos misioneros de todos, Misión que no es proselitismo, sino reciprocidad



Ayer leía esta entrevista que le han hecho recientemente a Xavier Melloni, jesuita, teólogo y antropòlgo, defensor de de la inocencia y la humildad, y que se ha interesado por otras religiones y filosofías como el hinduismo, budismo, zen...
En su búsqueda de la interioridad y como modo de acceder a la Realidad, sus ejercicios espirituales combina oración, respiración y meditación, algo que me llamó la atención cuando supe de él.
Me apasiona todo aquello que contenga Verdad, Belleza y bondad, venga de donde venga y vaya hacia donde vaya, porque todo proviene de la misma Fuente.”

Algunas de las frases que me inspiran de él:
"El silencio no es la ausencia de ruido sino de ego"
"La respiración contiene el ritmo fundamental de la vida: acoger y entregar, recibir y ofrecer"
"El valor de la gratitud es el retorno a la inocencia y una de las actitudes más nobles del ser humano"
""Todos somos misioneros de todos, Misión que no es proselitismo, sino reciprocidad. Es dejarte permeabilizar por el otro tanto como tú compartes lo tuyo con él. La misión es irradiación gratuita de lo que a ti te da la vida. Compartir tu luz, pero dejando que el otro también irradie la suya. El proselitismo, por el contrario, es una devoración del otro"

Os dejo aquí la entrevista y algunos párrafos que más me cautivaron:

https://www.portaldorado.com/xavier-melloni-sobre-el-coronavirus/

Todo lo que vivimos forma parte de un grandísimo relato.

Me parece importante encontrar un momento significativo al día para parara y salir de la inmediatez. Tenemos demasiada información, constantemente cambiante. Por tanto, no demos demasiada importancia a la información exterior, a los whatssaps, a las noticias...

Nos llega lo que podemos asumir para nuestra transformación

El gran analfabetismo de nuestra cultura es pensar que solo existe lo que vemos, lo que palpamos o lo que sentimos de primera mano. Pero hay otro nivel que es el de la espiritualidad, en el cual estamos unidos, aunque no nos veamos.

La importancia de preservar un espacio significativo en torno a la media hora diaria para este espacio del alma, para alimentar el alma. Porque el cuerpo ya se encarga de buscar alimento, por medio del aptetito. El alma es más discreta, más humilde, tímida... Por tanto, el espacio y tiempo para escucharte, para escucharnos a través del alma.


Y termino la entrada de hoy con este peqqueño texto que leia de él y que lo guardo como recordatorio si en algún momento me veo caer o permanecer en la inercia:

La inercia es un ir a la deriva. Es un abandonarse, pero no con el abandono de la confianza, sino con el de la dejadez. La inercia supone haber perdido el deseo, haber perdido el rumbo, aunque tal vez habitemos en instituciones que nos mantengan en él. La inercia es creer que nada puede cambiar, que viviremos arrastrando los defectos y vicios de siempre. Con la inercia nace el escepticismo, la mirada opaca e irónica sobre los acontecimientos y las personas, como si nada nuevo pudieran traernos. La inercia no viene dando gritos, sino que es un sutil bandido que se va infiltrando poco a poco, quitando el brillo a nuestros ojos hasta hacerlos opacos y paralizamos del todo. "!Vigilad!», dice constantemente Jesús a sus discípulos. «Vigilad y velad, no sea que, mientras el mundo arde, vosotros andéis dormidos».

 Javier Melloni

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