miércoles, 29 de abril de 2020

Hilos de luna plateada




Hace sobre 14 meses que decidí no volver a pintar mi pelo, lo hacía con la frecuencia de cada mes o dos, y siempre del color de mi pelo, moreno oscuro, para tapar las canas y darle brillo a mi cabello, pero he de decir que aunque intentaba usar tintes ecológicos, solía picarme bastante el cuero cabelludo cuando los usaba, algo que resultaba bastante molesto.

Ya andaba rondándome por la cabeza el dejar que mi pelo fuese libre de tintes, que respirara, que se vistiera como él sintiera. Mi pelo siempre ha sido un poco alborotado, con remolinos, salvaje, medio rizado, pero a la vez maleable, agradable y bello. Tras una etapa de mirar hacia dentro para aceptar todas las partes en mi, fortalecer mi autoestima y abrazarme desde la autenticidad ,de considerar quien soy, decidí caminar con mi pelo tal cual era.

Al principio surgieron algunas dudas, es cierto, mi hija me decía que estaba fea y que no le gustaba nada mi pelo, algunxs de mis amigxs callaban, pero intuía que había criticas silenciosas que no dejaban salir para no dañar, y otrxs  amigxs me decían que les encantaba. Yo decidí que me iba a dar igual lo que se deliberaba ahí afuera, cada vez me sentía más a gusto con el matiz que estaba cogiendo el curso natural de mi cabeza, y eso era lo que me importaba, siempre me he guiado por mis mandatos internos y no por los de nadie, he escuchado las voces de fuera, si, pero la voz que ha imperado casi siempre ha sido la de mi interior.
El pelo canoso me hace sentirme más yo, sin buscar el reconocimiento fuera, con un respeto profundo a lo que soy y a la sabiduría adquirida por el trecho recorrido, con agradecimiento y solidez, además de que mi pelo es más fuerte, no se me cae apenas, y lo mejor, no me pica ya la cabeza, ni se me irrita.

Parece ser que esta actual sociedad impone un estereotipo de belleza femenino, los medios de comunicación, la publicidad y las redes sociales hacen estragos en muchos de nosotrxs, tenemos que estar muy atentxs para no dejarnos embaucar en solo la imagen externa de las personas o las cosas, quizás la belleza tiene otros parámetros, y hemos de buscar en otros lugares; como la alegría, la seguridad, la honestidad, la bondad, el sentido del humor, la sonrisa, la creatividad, la inocencia, la sinceridad, la sensibilidad, la inteligencia ... el brillo que expresa tu interior a la luz de la vida en tus gestos, en la conexión con lxs demás y de la misma existencia.

Que cada cual vaya como le entre en gana, quien decida tintarse el pelo, como las personas que decidamos que no queremos, aprendamos a respetar y valorar la riqueza de la diversidad en la vida!!

Os comparto un pequeño poema, de la escritora y poeta Rosalía de Castro que me llega un montón:

Dicen que no hablan las plantas, 
ni las fuentes, ni los pájaros, 
Ni el onda con sus rumores, 
ni con su brillo los astros.

Lo dicen; pero no es cierto,
 pues siempre cuando yo paso, 
de mi murmuran y exclaman:
Ahí va la loca, soñando 
con la eterna primavera de la vida 
y de los campos, 
y ya bien pronto, bien pronto, 
tendrá los cabellos canos, 
y ve temblando, aterida, 
que cubre la escarcha el prado.

- Hay canas en mi cabeza:
hay en los prados escarcha,
 más yo prosigo soñando,
 pobre, incurable sonámbula, 
con la eterna primavera
 de la vida que se apaga 
y la perenne frescura 
de los campos y las almas, 
aunque los unos se agostan 
y aunque las otras se abrasan.

¡Astros y fuentes y flores!
no murmurareis de mis sueños:
sin ellos
¿como admiraros ni como vivir sin ellos?


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