Ya están aquí 💗
Ayer, como cada día, tenemos una cita a las 20 h en el balcón, para expresar de alguna manera nuestra admiración , apoyo y solidaridad a quienes están ahí afuera haciéndonos la vida más amable y cuidando de las personas.
Qué sorpresa salir y ver ondeando en el cielo a seis vencejos, buahhhh, que explosión de alegría, amo todas las aves en general, pero siempre me causo mucha alegría saber de los vencejos , aviones y golondrinas cuando regresan, y cuando escucho su algarabía en el cielo mucho más, me transportan a un lugar de seguridad, de calma y libertad que no podría explicar con palabras, ya que es un sentir profundo que en este fugaz intento de querer explicarlo nunca podría transmitir esa esfera de emociones, alegría, sentir y plenitud.
Son seres maravillosos e increíbles, pueden pasar meses volando ininterrumpidamente, sin posarse nunca, de hecho una vez salen del nido no paran de volar ni un solo segundo hasta transcurridos 21 meses, que es cuando llega el momento de ser padres. Solo se posan cuando están criando. Comen, duermen y se aparean pleno vuelo, alguna vez han sido sorprendidos a una altitud de 2000 metros, donde permanecen toda la noche hasta que al amanecer bajan de nuevo en bandadas, pueden predecir con bastante antelación la llegada de los frentes, borrascas bajas térmicas, además de ser uno de los mejores repelentes que tenemos los humanos contra los mosquitos, pueden llegar a comerse 4000 mosquitos al año, comen moscas, mosquitos, insectos en general.
El ornitólogo finlandes Jukka Koskimies, demostró que en el vencejo común los pollos resisten el frío y la inanición haciendo descender sus temperaturas corporales más de 28 ºC (una especie de hibernación temporal) y que pueden mantener este letargo hasta 10 o 12 días, tiempo más que suficiente para el regreso de los padres y la vuelta a la normalidad, cuando se han tenido que ausentar por condiciones climáticas adversas o de falta de alimento.
El ornitólogo finlandes Jukka Koskimies, demostró que en el vencejo común los pollos resisten el frío y la inanición haciendo descender sus temperaturas corporales más de 28 ºC (una especie de hibernación temporal) y que pueden mantener este letargo hasta 10 o 12 días, tiempo más que suficiente para el regreso de los padres y la vuelta a la normalidad, cuando se han tenido que ausentar por condiciones climáticas adversas o de falta de alimento.
Son aves amenazadas en estos tiempos que vivimos, por la falta de lugares de nidificación en edificios modernos y también por los pesticidas que echan en el campo.
Son un símbolo de riqueza natural en el entorno urbano, es sumamente importante que las protejamos, por su salud, la nuestra y la del ecosistema, es necesario aprender a conservar la biodiversidad de las ciudades y pueblos.
Estuve criando vencejos por lo menos 3 años seguidos, me junté en casa con 6 vencejos, fué un poco intenso, ya que cada dos horas como mucho tenia que alimentar a cada uno, y requería de mi presencia constante, esto en verano, cuando te apetece irte a la playa, piscina, pasear...
Los alimentaba con unas pinzas y les introducía gusanos, otras veces saltamontes, algunos abrían la boca, pero la mayoría no, y tenia que abrirles el pico con suavidad para introducirles el alimento, fue una experiencia extraordinaria, cuando ves como día a día se van fortaleciendo y creciendo, (también ha habido casos en que han fallecido, pero han sido los mínimos) y se van preparando para volar, hasta que un día te vas a lanzadlos al viento y los ves volar en libertad como dioses del cielo, y muchos de ellos haciendo un canto como de saludo o agradecimiento en esa partida de tu mano, lo recuerdo todavía y me entran escalofríos con esa sensación 💗
(Imagen; de unos de los vencejos que cuidé)
(Imagen; de unos de los vencejos que cuidé)
HAN VUELTO LOS VENCEJOS…
Han vuelto los vencejos;
las cosas naturales vuelven siempre;
las hojas a los árboles,
a las cumbres las nieves.
Han vuelto los vencejos;
lo que no es arte vuelve;
vuelta constante es la naturaleza
por cima de las leyes
Han vuelto los vencejos;
¿ves como todo vuelve?
todo lo que ha brotado al sol desnudo,
de la inexhausta fuente;
todo lo que no fue de algún propósito
producto endeble.
Han vuelto los vencejos;
¡augusto ritmo, única ley perenne!
¡el año es una estrofa
del canto permanente!
Todo vuelve, no dudes, todo vuelve;
vuelve la vida;
¡vuelve la muerte!
¡cuanto tiene raíces en la vida
al fin y al cabo vuelve!
¡Han vuelto los vencejos,
y al pecho aquellas mismas ansias vuelven…!
Ahora comprenderás lo que en la vida
quiere decirnos: «¡Siempre!»
Siempre, quiere decir la vuelta, el ritmo,
la canción de la mar en la rompiente;
si la ola se retira
ha de volver, pues es de lo que vuelve.
Vuelve todo lo que es naturaleza,
y tan sólo se pierde
lo que es remedo vano de los hombres,
sus artificios, invenciones, leyes…
Han vuelto los vencejos,
como ellos vuelven…¡siempre!:
con su alegre chillar el aire agitan
y el cielo, con su raudo ir y volverse,
al caer de la tarde
cobrar vida parece.
No se posan ni paran, incansables;
sus pies ¿a qué los quieren?
les basta con las alas,
criaturas celestes.
Con ritmo de saeta, ritmo yámbico,
los versos vivos de su vuelo tejen,
chillando la alegría
de sentirse vivientes…
Han vuelto los vencejos;
los del año pasado, los de siempre,
los mismos de hace siglos,
los del año que viene,
los que vieron volar nuestros abuelos
encima de sus frentes natura fuerte,
verán también volar, negros y leves.
Han vuelto los vencejos;
criaturas del aire que no mueren
—¿quién muertos los ha visto?—
heraldos de la vida, amantes fieles
del largo día de la mies dorada;
¡han vuelto los de siempre…!
¡Vencejos inmortales,
alados hijos de natura fuerte
heraldos de cosechas y vendimias,
mensajeros celestes,
bienvenidos seáis a nuestro cielo,
vosotros… los de siempre!
Abril, 1908.
Miguel de Unamuno

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