Proyecto Trasatlántico
En su corazón siempre habitó el vuelo de las aves.
Aprendió a fluir en el río de las sombras, respirando los colores escondidos aprendió a abrazar todos los trozos rotos para recomponer el amanecer.
Fluyendo en ese río comprendió que el Alma no sólo se alimenta de luz, sino también de oscuridad, porque es ahí, donde a menudo, más crecemos y nos transformamos si sabemos mirar con un corazón despierto.
Comenzó a no ver la diferencia entre el sol y la luna, integrando la unidad de la existencia.
Sintió que ella era sagrada y empezó a aprender a nadar en el lago del amor y la aceptación de todas sus partes.
Sintió muy profundo su magia y el misterio que la impregnaba, honró su recorrido, sonriendo, agradeciendo...
Agradeciendo a la mujer que fue, la mujer que Es y la mujer que será.
Surya

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