Me encanta esta canción medicina, me recuerda a mi abuela, además de que la aliaguilla que me regaló está a punto de florecer en mi patio, nunca ha estado tan repleta de flores.
Ando un tiempecito haciendo una práctica con mi abuela y todo me habla de ella, de mi, de agradecimiento, de respeto y de libertad, eligiendo valorar y servir a la vida esos tesoros que me dejó y eligiendo a la vez seguir senderos diferentes a los suyos.
Querida abuela, ahora si soy muy consciente de todo tu regalo, ahora comprendo tantas cosas y el tiempo pasado juntas, tu trasmisión, gracias, gracias, perdóname si no elijo caminar la vida como tu lo hiciste, acepté el regalo y lo sigo poniendo al servicio de la vida, pero mi corazón, aunque sea libre también, es diferente al tuyo y elijo otros soles, más bien integro tu legado y los soles que elijo para iluminar más el camino compartido.
Gracias querida maestra, allá donde mores, aunque ya nos hemos encontrado muchas veces entre sueños y sé que no andas muy lejos de mi.
Bajan, bajan
bajan las abuelas, bajan
y con un cordón dorado
nos recuerdan nuestra casa
Bajan y bajan
bajan el cuenco de oro
con las manos en el vientre
donde está nuestro tesoro.
Bajan y bajan
y sin ninguna prisa
se meten entre nosotras
pa` devolvernos la risa
Bajan y bajan
bajan las antiguas bajan
en una mano las voces
y en la otra bocas cerradas
Bajan y bajan
para regalarle al fuego
agradecer por los hombres
que con nosotras se unieron
Bajan y bajan
y van construyendo el puente
pa` que cuando sea la hora
suba toda nuestra gente
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