Esta mañana leía algo que conectó con un sentir que a menudo me viene, respecto a las relaciones pasadas, me parece triste, duro y distante que dos personas que una vez se amaron ya no vuelvan a dirigirse la palabra más, o se cree un espacio abismal entre ambos, después de todo lo que se ha compartido juntos, para mi es como ir en contra de la esencia de la vida, de amor, de cuidados y de respeto hacia ella.
Lo escribía en su blog mi querido amigo de OCouso Javier, al que llevo años leyendo por su sensibilidad y delicadeza, comparto un párrafo que ponen en palabras mi mismo sentir:
" Eso me da cierta pena y tristeza, porque dos personas que alguna vez se amaron y compartieron lo más íntimo que se puede ofrecer al otro, deberían, a pesar de los corazones rotos, inevitables, amarse de igual manera con el tiempo, aunque fuera en amor silencioso. Nunca nadie nos enseñó a dejar de amar, al menos yo no sé hacerlo, por eso mis mejores amigas en este tiempo son aquellas con las que alguna vez compartí una relación estrecha. Eso me enorgullece y me hace vivir en un mundo fecundo, transparente y amplio. Algo bello y noble, un paisaje hermoso que merece conservar y ser transitado.
El fracaso asociado a las relaciones, ya sean estas relaciones personales, de pareja, de familia, de comunidad o incluso de grupo o nación están estrechamente vinculadas al fracaso de la construcción del paisaje interior de cada persona. El deterioro de todas las relaciones humanas nace de la deconstrucción del individuo, de la propaganda destructiva, de la información sesgada, de la falta de visión y empatía hacia el otro o lo otro, de la falta de abrazos interiores, primero hacia uno mismo y luego hacia los demás. La falta de generosidad hacia el otro es lo que nubla nuestras vidas. Sin embargo, cuando somos humildes y generosos con el otro, la vida se dibuja con otros contornos. Solo hay que ser valientes y reconocer ese amor, expresarlo y compartirlo, sin miedo, sin aspavientos"
Surya
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