Solsticio de Invierno
El solsticio de invierno del hemisferio norte tendrá lugar el sábado 21 de diciembre sobre las 10:15 hora peninsular de España. La noche más larga y el día más corto, celebrado desde tiempos prehistóricos.
Ya desde el Neolítico se empezó a sospechar de la importancia del Sol para la vida, tal vez incluso antes. De ahí que en casi todas las culturas el astro haya formado parte de los cultos. En el cristianismo muchas de las grandes festividades estaban y están relacionadas con el calendario solar y lunar.
En países como Escocia se cree que los vikingos implantaron la celebración pagana del Yule, antiguos ritos de culto al Sol y al fuego, a lo largo de 12 días organizaban grandes banquetes, bailes y hogueras. Una de las tradiciones era quemar el tronco de Yule durante la noche para luego esparcir sus cenizas por los campos y atraer a las buenas cosechas.
El término solsticio viene del latín Solstitium, que significa "sol quieto", y se considera un tiempo de esperanza y renacer, ya que los días empiezan a alargarse poco a poco.
Para los romanos, el Sol Invicto o (Sol Invictus) era la celebración del regreso de este astro en el solsticio de invierno. Se festejaba el renacimiento del Sol no conquistado ya que representaba el triunfo de la luz sobre las tinieblas y, por tanto, el que los días comenzaran a alargarse. Con la llegada del cristianismo al Imperio Romano se adoptó la celebración de Navidad como sustituta de la festividad pagana.
Lo cierto es que en esta estación de invierno nuestra energía baja a las profundidades y oscuridad, son periodos de recogimiento e introspección.
Pero podemos sentir la oscuridad exterior y al mismo tiempo cuidar y cultivar la luz de nuestro interior, porque en la oscuridad y en las profundidades se gestan las semillas que germinaran y florecerán a la luz del mañana, es importante aprender a hacernos cargo de esas semillas, cuidadosamente elegir que sembrar en esa oscuridad fértil, semillas que serán raíces de esperanza.
Desde la cosmovisión andina, las semillas tienen vida, espíritu y memoria. Y como a todo ser vivo se le debe respetar, querer y cuidar, para que nos produzca bien. Para mi no hay diferencia entre la semillas físicas y las álmicas, hemos de elegir con atención que queremos ver florecer en nuestras huertas, en nuestra tierra, en nuestra vida, en nuestro camino, porque lo que hacemos en el presente será lo que veamos florecer y representarse en el futuro, para hacer cambios han de ser desde el presente, ahí donde pones tu atención, tu tiempo, tu energía, ahí es donde más rápido y fuerte crece todo, donde dedicamos nuestra energía, atención y tiempo.
En este periodo de solsticio sembremos y cuidemos nuestras semillas, la luz del sol ahí afuera irá creciendo cada día un poco más y derramará su calorcito en la tierra, será alimento y aliento para nuestras semillas, hasta que las condiciones sean favorables y nos traigan agua, las rieguen y puedan florecer. Respetar los ritmos, nuestros ritmos y los de la vida.
Abrazando la oscuridad que nos llevará a la luz.
Loli García, Surya.
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