EL CARRETILLO DE MI PADRE
El carretillo de mi padre tiene más de 50 años, el carretillo de mi padre no es un simple carretillo, es un receptáculo de memorias y saberes, es un vehículo que cargó años de cemento, tierra, leña, piedras, gatos, perros, niños...
El único carretillo que desde niña he podido ver en mi casa, aunque viejo y gastado, mi padre seguía siendo fiel a él, ya que aunque una, uno, esté viejo, puede seguir funcionando y cumplir con sus responsabilidades con respecto a la edad del momento.
El carretillo de mi padre no era un simple carretillo, supongo que en ninguna casa lo ha sido, el carretillo de mi padre, (y digo carretillo, porque así lo hemos llamado siempre, aunque soy consciente de que muchísimas personas lo denominan carretilla, en mi casa era carretillo, y siempre lo respeté, al igual que yo, siempre he nombrado la huerta, y no el huerto, hábitos, manías personales, cultura de campo... no sé...) muchos días, meses y años cargó el cemento necesario para construir la casa donde nosotros ahora vivimos, paseó a muchos puñados de gatos pequeños que mi hija subía en él para jugar en las jornadas de verano con ellos, también a Perli y al Peluca, nuestros dos perros, otros días eran los niños los que subían en él para correr a risas y saltos por toda la parcela, ha alojado en su regazo a varias generaciones...
Pero lo más importante es que era el carretillo de mi padre, donde albergó sueños y trabajo duro, un fiel compañero que aliviaba enormemente su labor.
Nosotros ahora tenemos una carretilla nueva, pero sentía que quería restaurar y conservar a ese hacedor de sueños y anhelos, porque es memoria de mis raíces, e historia de la casa donde me crié cada verano y donde ahora respiramos día a día.
Mi respeto por todos los carretillos y carretillas que han trabajado, ayudado, jugado y paseado a una gran esfera de familias.
Loli García, Surya.


Cuantos recuerdos!!!!!, que bueno poder transformar.
ResponderEliminarAsí es!!
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