jueves, 4 de junio de 2020

Manos que acarician corazones, manos que unen energías en la transparencia del amor, manos que respiran en la diferencia y ayudan a encontrarnos en ella, manos que son poemas en lo profundo.









Manos que acarician corazones, manos que unen energías en la transparencia del amor, manos que respiran en la diferencia y ayudan a encontrarnos en ella, manos que son poemas en lo profundo.




Cada día en consulta aprendo de la escucha profunda, aprendo a ver paisajes y sentirlos, porque en más de alguna ocasión he estado transitando en ellos, aprendo de la gratitud y me siento honrada de ser receptáculo de la confianza y entrega de la vulnerabilidad, de la fragilidad, de aquello que escondemos y no expresamos por miedo a la mente juzgadora, la nuestra en primer lugar y también la de los seres que nos acompañan en el camino, por miedo a perder la dignidad y la valía frente a lxs demás cuando expresamos nuestra verdad o sentimientos más hondos y honestos, honrada cuando en mi presencia, el otro, la otra se abre y se desahoga, se comunica más allá de lo que las palabras puedan expresar, cuando algún tipo de fe surge al entregar los dragones que les atormentan y confiar en una mirada amorosa que les acompañe en cada salto, en cada liberación de lo que pesa en nuestro caminar.
Aprendo cada día de cada ser que viene a consulta, me veo reflejada en sus miserias, en sus alegrías, en sus anhelos, en sus tensiones, en su ansiedad, en sus frustraciones y desencuentros con la vida, en el coraje y la fortaleza, en la vulnerabilidad, en el temor de ser olvidados, no vistos y sostenidos, en el dolor de la separación, en la incomprensión, en el control, en la inmediatez de la vida y las inercias que nos asedian en el sendero de la ignorancia y la ceguera cuando olvidamos nuestra verdadera esencia. Aprendo cada día a amarme más y a compartir miradas, abrazos, caricias...  en ese diálogo que sucede entre los seres que buscan volver a recordar donde se haya la brújula de su camino, en los mapas del cuerpo, los mapas de la mente y los mapas del corazón, estableciendo vínculos sanos, seguros y amorosos con ellxs mismxs y con la existencia.

Humildad y gratitud profunda por poder abrirme a esta experiencia de sanación, honrada a cada ser que es cómplice del amor y la entrega en este camino.


"Cada paciente que viene a un terapeuta le ofrece una oportunidad (al terapeuta) de sanarse a si mismo. Por lo tanto, él (el paciente) es el terapeuta. Y cada terapeuta debe aprender a sanar de cada paciente que viene a él. De esta manera se convierte en su paciente"

Surya



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