Llevo unos años impartiendo clases en la Universidad Popular de Montealegre, un pueblo que está a unos 23 km de donde vivo, Almansa, a menudo he tenido que adaptar las prácticas al grupo por su diversidad, personas mayores, adolescentes, jóvenes y adultos todos en un mismo círculo, (que en realidad a mi me encanta esta diversidad porque enriquece nuestro compartir y el conocimiento desde diferentes esferas, miradas, y criterios...)
El primer año que comenzamos con las clases de yoga y mindfulness, empezó a asistir una chica joven con su hermana algo más mayor que ella, esta chica se quedó embarazada a mitad de curso y quiso seguir las prácticas, por supuesto adaptadas a su nueva condición.
Nació su bello bebé, una preciosa niña inquieta y despierta, un amor de Ser que empezó también a venir a las clases con su mamá al poco de nacer, menudo regalo para mi y para el grupo, ver ese hermoso vínculo y esa forma de conciliar su espacio de bienestar con su bebé, cada vez que Reyes, (así se llama este sonriente bombón rubio) se sentía un poco inquieta la mamá detenía su práctica y la amamantaba, la acunaba, la abrazaba, una gozada verlas en esa fusión maternal de sostén y cuidados.
Al tercer año volvieron a clase, la mamá de Reyes de nuevo embarazada por segunda vez, también venía con Reyes y también comenzaron a asistir a las clases el marido y los hijos de la hermana, o sea la tía, el tío y los primos de Reyes. Ha sido una alegría tener en las clases a este lindo clan, se situaban en un espacio de la clase todxs juntxs, la mamá de Reyes, Reyes, su tía (la hermana de su madre) su tío y primos, todxs cerca unxs de otrxs, y no os podéis imaginar lo que disfruto, al día de hoy, observando a este clan especial en la clase, sus formas silenciosas y amorosas de estar y ser en tribu.
Este curso, tan peculiar a nivel social y planetario, vuelvo de nuevo a impartir clases en Montealegre, voy ya por el cuarto año impartiendo clases allí, y de nuevo vuelven a venir todo el clan con la añadidura de un nuevo integrante, Alonso, otra preciosa alma recién venida a este mundo, el hermanito de Reyes, una maravilla compartir la energía de la clase con un bebe, almas puras y cristalinas que vienen a expandir conciencia y amor en esta etapa cósmica.
Ayer me deleitaba viendo a Yago, primo de Alonso, sosteniéndolo en brazos y acunando para ofrecerle espacio a su tía para que hiciera su práctica más liberada, fue un ratito pequeño, pero me pareció un gesto tan, tan hermoso... este adolescente regando las semillas de la ternura, de la sensibilidad, de lo sutil, de la ofrenda, del regazo, que ojalá nunca las pierda cuando sea más mayor y sea perteneciente de la integridad de su fuerza y de su sensibilidad, sin necesidad de protegerse de portar esta capacidad y expresión de amar.
Que regalos encuentro con frecuencia en las clases, puedo contemplar la energía de la tribu, de la ayuda y la cooperación, la energía del vínculo, del sostén, del regazo, de la cercanía, la sencillez, la unión, la bondad, la confianza, el respeto y la admiración al amor que todxs somos.
Que agradecida me siento por presenciar estos instantes de conexión con esas semillas estelares que hay también en la tierra en forma humana.
Hemos venido a disfrutarnos, a compartirnos, a aprender a amarnos y a amar, y la vida nos ofrece en todo momento contextos, personas o circunstancias para despertar y desarrollar estas capacidades/semillas y sembrarlas para el mundo.
Surya
💗

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