viernes, 25 de diciembre de 2020

La vida está siempre con la muerte, al mismo tiempo, no sólo antes. La vida no puede separarse de la muerte. Dónde hay vida, hay muerte; y donde hay muerte, hay vida. Thich Nhat Hanh.






 Dia de nochebuena, este año extraño, agridulce, con demasiada fuerza emocional.

Siempre me gustó especialmente este día, no por el festejo de la cena de nochebuena, sino porque ese día siempre hemos comido juntxs celebrándote, naciendo en una fecha tan significativa no es fácil de olvidar...

Ayer seguimos uniéndonos y seguir celebrándote, celebrando tu paso por nuestras vidas, tu bondad, tu entrega, tu presencia incondicional, tu gran corazón, las semillas que has sembrado en esta tierra.

 No fue fácil para mi, tuve que hacerme cargo de las lágrimas que me asaltaban entre bocado y bocado, si, hubo momentos de silencio profundo, pero también otros de bienestar al nombrarte, recordarte y sentirte allí de alguna forma.

Todavía no he podido entrar en tu casa, en la casa que me cobijó en toda mi niñez desde que te llevaron a la residencia, por eso elegí unirnos a comer en el campo, espacio más neutro y acogedor para mi, también porque el papa, desde que te fuiste vive como un ermitaño allí, y ando cuidándolo con más atención, ya que está enfermo, muy enfermo, no sólo el cáncer que se pasea a su anchas por su pulmón, sino porque algo dentro de él se murió cuando partiste, sigue allí, en el espacio que tanto ama, en conexión con la tierra y sus animales, esto lo mantiene con algo de sonrisa, no sé hasta cuando, porque siento que su alma ya va mirando hacia otros horizontes desconocidos.

Querida hermana, te recuerdo todos los días, te hecho mucho de menos, a menudo lloro en el silencio, permitiéndome liberar esa emoción de ausencia, de nostalgia de tristeza, y cuando me dejo soltar esas emociones, y abrazarlas con amor, puedo entrar en la dimensión de la gratitud y la calma.

Ayer recordaba cuando una vez, al tiempo de estar en la residencia, sin ánimo de que me comprendieras bien, pero con necesidad de hacerlo, te dije que me perdonaras si no había sido la hija que deseabas, tu querías una niña dócil, que te acompañara a todos los sitios, que aprendiera a coser y a ser una mujer como tu habías aprendido a ser, te pedía perdón porque tu modelo no me sirvió, lejos de ser la niña que tus ojos querían ver, fui rebelde, libre, conectada a la naturaleza, desobediente, obstinada, defendiendo las injusticias y buscando un camino en conexión con lo verdadero en mi y en el mundo.

Y entonces tu respuesta me caló hasta el fondo de mi ser, me dijiste "ERES LA MEJOR HIJA QUE HE PODIDO TENER" me quedé estupefacta, ya que ni siquiera había pensado que tu mente podía en ese momento tener esa apertura para comprender lo que te decía, y fíjate, algo se abrió en ese instante a un entendimiento mayor en esa mente que estaba abandonada en la incoherencia desde bastante tiempo, fue mágico. Esa respuesta para mi fue un bote de salvación, gracias, gracias, te vuelvo a repetir lo que también te dije en ese momento, que tu si que HAS SIDO PARA MI LA MEJOR MADRE QUE PODIA TENER.

Ahora ando aprendiendo a ser yo misma para mi la madre incondicional que ya no tengo cerca, la perSana que más me quería en el mundo ya no está aquí conmigo, ahora estoy instruyéndome en ser yo esa perSana que me ama incondicionalmente, sin límites.


Hay una frase que alguien especial para mi un día me mostró, me acarició muy profundo, y con frecuencia la tengo muy presente:

EL AMOR CONQUISTA A LA MUERTE

Porque el Amor es un vínculo sagrado que tejemos con las perSanas, y aunque ya no estén con nosotrxs o en este plano, el amor Es, no es que haya sido, es que Es, ese vínculo sagrado que Es nunca se pierde, por eso el amor conquista, transciende cualquier muerte.


La muerte no existe, es una ilusión.

Lo que llamamos vida y muerte, es solo transformación.


Surya


No hay comentarios:

Publicar un comentario