Resiliencia
Cada día que salimos al balcón para aplaudir, últimamente casi siempre lloviendo y con paraguas, algunxs de mis vecinxs hacen sonar, bien alto, al término de dichos aplausos, la famosa canción del Dúo Dinámico "Resistiré", como casi todxs estamos ávidos de contacto, de movimiento, de más alegría, nos ponemos a bailarla, casi todxs a cantarla. A mi me hace cuestionarme si quiero resistir o quiero resilir, soy consciente que no existe este término, pero seguro que me comprendéis cuando hable de la palabra resilencia.
Y si, creo que hay una diferencia entre la resistencia y la resilencia. Y prefiero optar por la resilencia.
Ser resistente para mi se relaciona con aguantar, o como mostrar oposición a un determinado factor externo, ejercer como una fuerza contraria que equilibre o supere a la que viene desde afuera para sobrevivir a la experiencia, en cambio ser resilente viene como de más adentro, de una actitud más interna, no consiste en oponerse a la fuerza en forma de adversidad que viene desde el exterior, si no que, si generamos la conciencia de querer vivir la experiencia sin rechazarla desde otra mirada más íntegra, más amable, más completa, abierta, nos hace crear una actitud proactiva, flexible, ayudándonos a adaptarnos a la situación sin que nuestro nivel de resistencia cambie necesariamente.
Resistirnos es algo así para mi como si rechazáramos el cambio.
Resilencia algo así como la capacidad de relacionarnos con esos cambios de manera abierta, desenvuelta, desde una presencia atenta y generosa con nosotrxs mismxs y con la situación que suceda, encontrando un sentido a todo lo que surge, o querer intentar crear una lectura interna que nos pueda llevar a darle algún tipo de sentido a lo que ocurre, quizás para que podamos seguir caminando más en paz y más libres valorando la importancia de vivir, aún en los procesos difíciles.
Cuando hablo de resilencia me viene a la mente Victor Frankl, el padre de la logoterapia, en su maravilloso libro El Hombre en Busca de Sentido, cuenta cuando estuvo preso en campos de concentración y salió libre al final de la segunda guerra mundial, leyendo sus vivencias y la actitud que creaba frente a ellas, nos muestra la confianza y la resilencia que podemos ser capaces de generar antes cualquier experiencia.
"Eres resilente cuando has desarrollado fortaleza, aceptación, fe, coraje y ánimos para manejar las crisis y las dificultades sin claudicar"
Gonzalo Gallo

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